sábado, 11 de noviembre de 2017

TOA - Semana 32 - Alerta, viene El Señor - Mt 25, 1-13

En los Evangelios, el banquete de bodas es una imagen regular de la vida eterna. Solo podemos hablar de lo desconocido en términos de lo que conocemos. Este banquete resalta la vida eterna como ese estado en el que se satisfarán el hambre y la sed más profunda en nuestras vidas, especialmente nuestra sed de amor, para Dios que es amor, como dice el Salmo Responsorial "Oh Dios, para ti mi alma está sedienta".

Pablo también habla de la vida más allá de la muerte, de ese momento en que Dios atraerá a los que han muerto y luego se quedarán para siempre con El Señor. La vida eterna significará entrar en una nueva y más completa relación con Dios y con toda la creación. La parábola advierte que uno puede ser excluido del banquete de la vida eterna.
Solo aquellos que estaban listos entraron con el novio a la boda.

Cuando Dios nos llame, ¿estaremos listos? La vida después de la muerte es el regalo de Dios para nosotros. Pero, un regalo puede ser rechazado o aceptado. Estaremos listos para este último regalo, si durante la vida hemos aprendido a recibir los dones de Dios.

Nuestras actitudes regulares ayudarán a dar forma a nuestra actitud en el momento de la muerte. El evangelio de hoy concluye con un llamado a "mantenerse despierto". Una forma importante en la que permanecemos despiertos a Dios es mediante la oración. En la oración, buscamos al Señor, lo deseamos, lo cuidamos y pensamos en él. Orar es ser como un niño, totalmente receptivo a la presencia de Dios dentro de nosotros.

La negativa de las vírgenes prudentes a compartir puede parecer egoísta. Pero aquí no se habla  realmente de lámparas y petróleo, sino de personas y vida. De actitudes frente a la invitación a compartir la esperanza.

Hay ciertas cosas que no se pueden pedir prestadas o heredar.

Tus padres o mis padres pueden haber sido las mejores personas del mundo. Si es así, es una bendición sin medida. Pero a pesar de todo, no se puede dar por sentado que nos convertiremos automáticamente en hombres y mujeres decentes, similares a ellos. Podemos aprender el uno del otro, inspirarnos unos a otros, pero en último análisis modelamos nuestro propio destino, nos construimos nosotros mismos.

La personalidad no puede ser transferida o prestada. Debemos construirla para nosotros mismos.

Lo mismo pasa con la fe. Se les recuerda a los padres y otras personas que es su responsabilidad entregar la fe a la generación más joven. Pero la fe no es como una granja de tierra o un legado. No puede ser heredado por un padre a un niño. Sí, todo tipo de aliento y buen ejemplo ayuda enormemente, pero al final, la persona joven a medida que crece hasta la madurez debe aceptar o rechazar la invitación en su propio corazón. Es su propia opción.

La llegada de sus hijos a menudo puede ser un momento decisivo para los padres jóvenes en lo que respecta a la fe. Algunos nunca parecen regresar, pero siempre recuerden que Dios tiene su propia manera de dar la bienvenida a la gente a casa, incluso si se trata de rutas inesperadas y complicadas.

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Lecturas Bíblica en Lenguage Latinoamericano - Domingo 32 TOA

Primera lectura: Sab 6, 12-16
Radiante e incorruptible es la sabiduría;
con facilidad la contemplan quienes la aman
y ella se deja encontrar por quienes la buscan
y se anticipa a darse a conocer a los que la desean.

El que madruga por ella no se fatigará,
porque la hallará sentada a su puerta.
Darle la primacía en los pensamientos es prudencia consumada;
quien por ella se desvela pronto se verá libre de preocupaciones.

A los que son dignos de ella,
ella misma sale a buscarlos por los caminos;
se les aparece benévola y colabora con ellos en todos sus proyectos.

Salmo Responsorial: Salmo 62, 2. 3-4. 5-6. 7-8R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco; de ti sedienta está mi alma.
Señor, todo me ser te añora como el suelo reseco añora el agua.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Para admirar tu gloria y tu poder, con este afán te busco en tu santuario.
Pues mejor es tu amor que la existencia; siempre, Señor, te alabarán mis labios.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Podré así bendecirte mientras viva y levantar en oración mis manos.
De lo mejor saciará mi alma; te alabaré con jubilosos labios.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.

Segunda lectura: 1 Tes 4, 13-18
Hermanos: No queremos que ignoren lo que pasa con los difuntos, para que no vivan tristes, como los que no tienen esperanza. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que, a los que murieron en Jesús, Dios los llevará con él.

Lo que les decimos, como palabra del Señor, es esto: que nosotros, los que quedemos vivos para cuando venga el Señor, no tendremos ninguna ventaja sobre los que ya murieron.

Cuando Dios mande que suenen las trompetas, se oirá la voz de un arcángel y el Señor mismo bajará del cielo. Entonces, los que murieron en Cristo resucitarán primero; después nosotros, los que quedemos vivos, seremos arrebatados, juntamente con ellos entre nubes, por el aire, para ir al encuentro del Señor, y así estaremos siempre con él. Consuélense, pues, unos a otros con estas palabras.

O bien:
1 Tes 4, 13-14
Hermanos: No queremos que ignoren lo que pasa con los difuntos, para que no vivan tristes, como los que no tienen esperanza. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que, a los que mueren en Jesús, Dios los llevará con él.

Aclamación antes del Evangelio: Mt 24, 42. 44
R. Aleluya, aleluya.
Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir el Hijo del hombre.
R. Aleluya.

Evangelio: Mt 25, 1-13
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
"El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras.  Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara.

Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó un grito: '¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!' Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: 'Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando'. 

Las previsoras les contestaron: 'No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo'. Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos'. Pero él les respondió: 'Yo les aseguro que no las conozco'.

Estén pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora''.

sábado, 4 de noviembre de 2017

TOA - Semana 31 - Llamados a vivir por amor - Mt 23, 1-12

La denuncia de su tendencia a equiparar la moralidad con la ley trajo a Jesús muchos conflictos con  los fariseos. El fariseísmo que él critica es la creencia de que todo lo que Dios nos pide es guardar la Ley, haciendo obras de piedad, ayuno, oración y limosna. Si bien esto es necesario para la vida espiritual, no lo es todo. 

Los fariseos enfatizan las cosas pequeñas (diezmo de menta, eneldo  que es parecido al anís y el comino) mientras descuidan los asuntos más esenciales de fe, justicia y misericordia. 

Ellos ponían tanto celo en esto que se volvieron legalistas. Por eso, los fariseos tendían a ser hipócritas, un título que Jesús les otorgó con gran acierto y libertad.

La hipocresía es el deseo de esconder de los demás motivos reales o sentimientos, es aparentar algo que no somos ni hacemos pero queremos que los otros hagan. Los cristianos devotos con tendencia a juzgar deben antes examinar sus conciencias, confrontándolas con las verdades evangélicas. Cuando ejercitamos la disposición de enfrentarnos a nosotros mismos reconociendo nuestra culpabilidad personal y social nos volvemos un regalo precioso de Dios.

Los predicadores de hoy, debemos recoger el desafío de vivir de acuerdo con lo que decimos que somos, seguidores de Cristo. Somos, en una sola palabra, llamados a vivir por amor, amor en su sentido más profundo.

La palabra "amor" es muy conocida, pero menos comprendida y practicada. Jesús le da el verdadero significado en su vida, muerte y resurrección. Él no murió y resucitó para evitar o para excusarnos de vivir en persona su experiencia desinteresada, ¡nos invita a replicarla! Si queremos ser redimidos, si queremos ser sus discípulos, debemos pasar por la muerte para llegar a la resurrección. ¡Debemos practicar lo que predicamos! Debemos hacer lo que decimos y vivir lo que queremos decir.

Margaret, la hija de Tomás Moro, le ruega a su padre que ya no se oponga al rey Enrique VIII y firme el Acta de Sucesión, ya que sólo así salvaría su vida y saldría de la cárcel.

Tomás Moro se niega a aceptar algo que él cree que está mal, dice: "Si viviéramos en un estado donde la virtud nos enriqueciera y fuera rentable, el sentido común nos haría buenos y la avaricia nos haría santos; pero vemos que la ira, la envidia, el orgullo, la pereza, la lujuria y la estupidez nos benefician mucho más que la humildad, la castidad, la fortaleza y la justicia, si tengo que elegir ser completamente humano, entonces tal vez debo mantenermes firmes un poco, incluso a riesgo de ser héroe.

"Margaret todavía le suplicaba diciendo: "¿No has hecho ya acaso todo lo que Dios quizo razonablemente que hagas?" su padre le respondió:

"Bueno, finalmente, no es una cuestión de razón; finalmente es una cuestión de amor".

Este es el amor incondicional del que Cristo habló y practicó. Al final, seremos juzgados solo con ese estándar. Nuestros esfuerzos por ir por la dirección correcta y darle significado a nuestras vidas tendrán, si somos tocados por el amor de Dios, se expresarán a través de nuestro amor por nuestros semejantes, ese sí es un valor eterno.

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Lecturas Bíblicas en lenguaje Latinoamericano, Domingo 31, Ciclo A

Primera lectura: Mal 1, 14–2, 2. 8-10
"Yo soy el rey soberano, dice el Señor de los ejércitos; mi nombre es temible entre las naciones. Ahora les voy a dar a ustedes, sacerdotes, estas advertencias: Si no me escuchan y si no se proponen de corazón dar gloria a mi nombre, yo mandaré contra ustedes la maldición".

Esto dice el Señor de los ejércitos:
"Ustedes se han apartado del camino, han hecho tropezar a muchos en la ley;
han anulado la alianza que hice con la tribu sacerdotal de Leví.
Por eso yo los hago despreciables y viles ante todo el pueblo,
pues no han seguido mi camino y han aplicado la ley con parcialidad".

¿Acaso no tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos traicionamos entre hermanos, profanando así la alianza de nuestros padres?

Salmo Responsorial: Salmo 130, 1.2.3 / R. Señor, consérvame en tu paz.
Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos soberbios;
grandezas que superen mis alcances no pretendo.
R. Señor, consérvame en tu paz.
Estoy, Señor, por lo contrario, tranquilo y en silencio,
como niño recién amamantado en los brazos maternos.
R. Señor, consérvame en tu paz.
Que igual en el Señor esperen los hijos de Israel, ahora y siempre.
R. Señor, consérvame en tu paz.

Segunda lectura: 1 Tes 2, 7-9. 13
Hermanos: Cuando estuvimos entre ustedes, los tratamos con la misma ternura con la que una madre estrecha en su regazo a sus pequeños. Tan grande es nuestro afecto por ustedes, que hubiéramos querido entregarles, no solamente el Evangelio de Dios, sino también nuestra propia vida, porque han llegado a sernos sumamente queridos.

Sin duda, hermanos, ustedes se acuerdan de nuestros esfuerzos y fatigas, pues, trabajando de día y de noche, a fin de no ser una carga para nadie, les hemos predicado el Evangelio de Dios.

Ahora damos gracias a Dios continuamente, porque al recibir ustedes la palabra que les hemos predicado, la aceptaron, no como palabra humana, sino como lo que realmente es: palabra de Dios, que sigue actuando en ustedes, los creyentes.

Aclamación antes del Evangelio: Mt 23, 9. 10
R.
Aleluya, aleluya.
Su Maestro es uno solo, Cristo, y su Padre es uno solo, el del cielo, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio: Mt 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame 'maestros'.

Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen 'maestros', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen 'padre', porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar 'guías', porque el 'guía' de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".
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Oración para pedir el Buen Humor

Concédeme, Señor, una buena digestión,
y también algo que digerir.

Concédeme la salud del cuerpo,
con el buen humor necesario para mantenerla.

Dame, Señor, un alma santa que sepa aprovechar
lo que es bueno y puro, para que no se asuste ante
el pecado, sino que encuentre el modo de poner
las cosas de nuevo en orden.

Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento,
las murmuraciones, los suspiros y los lamentos y no
permitas que sufra excesivamente por ese ser tan
dominante que se llama: YO.

Dame, Señor, el sentido del humor.
Concédeme la gracia de comprender las bromas,
para que conozca en la vida un poco de alegría y
pueda comunicársela a los demás.
Así sea.
Autor: Santo Tomas Moro, mártir, patrón de los políticos.
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Un Santo para hoy: San Martín de Porres
Martín de Porres Velázquez (1579-1639), 
fue un hermano laico de la Orden de los Dominicos. 

Se le conocía por su trabajo en favor de los pobres y en especial por los enfermos. 
Estableció un orfanato y un hospital para niños. 
Se le atribuyen muchos milagros, que incluyen curas instantáneas 
y la capacidad de comunicarse con los animales. 
Fue beatificado en 1837 y canonizado en 1962. 
Es el santo patrón de las personas de raza mixta, 
barberos, posaderos, trabajadores de salud pública 
y trabajadores por la armonía racial. 

miércoles, 25 de octubre de 2017

TOA - Semana 30 - Ser humano y ser Santo - Mt 22, 34-40

San Pablo muestra el lado humano de la santidad al vincularse muy estrechamente con sus hermanos cristianos. La autoridad de su palabra entre los Tesalonicenses parece haber surgido de la calidad de su vida, por el ejemplo que él les dio. Su mensaje sintonizaba con sus actitudes y sus hábitos de trabajo.

Tuvo que soportar algunos problemas el el cumplimiento de su tarea, pero aún así difundía las buenas nuevas. Su palabra daba sentido a su vida, la calidad de su vida vivida a plenitud respaldó la verdad de la palabra. La gente de Salónica aceptó su mensaje y descubrió que ellos también tenían el poder de cambiar su propia visión de la vida. Pablo llama a su experiencia "vivir la alegría del Espíritu Santo" que viene del Espíritu viviente de Dios en medio de sus propias vidas.

La genuina preocupación humana que toca vidas es un sacramento efectivo del amor trascendente de Dios que nos ayuda a ver el misterio del Dios cristiano desde el punto de vista de la trascendencia e inmanencia de Dios. El amor de Dios está encarnado en lo esencial de las relaciones humanas interpersonales. La autenticidad de nuestra religión se garantiza por el valor de nuestro amor por la gente real.

Usando la imagen de la flor enraizada en el suelo que crece lentamente al transformar los elementos del suelo en nutrientes que le dan vida para alcanzar la belleza del cielo con su propia forma, color y aroma. La savia va a la raíz, el tallo, la flor y produce el perfume.
Una vida verdaderamente cristiana tiene sus raíces en la tierra y, sin embargo, alcanza también el cielo y toca el misterio de Dios vivo en amor el y perfuma con ese mismo amor la vida cotidiana.

Otro posible desarrollo podría provenir no de la reputación de los Tesalonicenses sino de Pablo que se extendía por el área circundante.
Las personas se sintieron atraídas por la fe cristiana pero más que nada por la forma en que estas personas estaban dirigiendo sus vidas.
La noticia de las buenas nuevas se difundió silenciosamente a través de personas que admiraban la forma en que vivían los cristianos.

Muchos podemos condenar rápidamente a aquellos que tienen valores poco convencionales o que viven un estilo de vida diferente porque no podemos apreciar los vacilantes esfuerzos que ellos hacen para enfrentar las luchas cotidianas con su frágil naturaleza humana.

Si pudiéramos sondear las profundidades de nuestras propias historias de vida, y reconocer nuestras  limitaciones y fortalezas, podríamos desarrollar un vínculo relacional más efectivo con los demás. El don de nuestra humanidad, saboreada y apreciada, puede convertirse en espejo y ventana al misterio de Dios para nosotros mismos. Puede ser un medio de evangelización más efectivo que todo el bombo de palabras religiosas que a menudo solo refuerzan las convicciones de los perfectos "convertidos".

Jesús reunió una comunidad de personajes muy diversos. Incluso entre sus doce discípulos incluyó a un recaudador de impuestos y un fanático, hombres del espectro político de extremos muy opuestos. a todos los formó en un mismo amor y aprecio por las diferencia humanas que nos hacen de todos modos hijos de un mismo padre.

De manera similar, el Espíritu del Señor que obra en nuestras vidas, nos impulsa a conectarnos con personas de diferentes antecedentes e historias, lo mismo que con aquellos que son como nosotros. A veces esa persona a la que inicialmente encontramos extraña puede revelarnos cosas sorprendentes sobre nosotros mismos, sobre el mundo y sobre la persona. Oremos hoy por una mayor apertura a las muchas formas en que el Señor viene a nuestras vidas.

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Lecturas en Lenguaje Latinoamericano, Domingo 30, Ciclo A

Primera lectura:Ex 22, 20-26
Esto dice el Señor a su pueblo: "No hagas sufrir ni oprimas al extranjero, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. No explotes a las viudas ni a los huérfanos, porque si los explotas y ellos claman a mí, ciertamente oiré yo su clamor; mi ira se encenderá, te mataré a espada, tus mujeres quedarán viudas y tus hijos, huérfanos.

Cuando prestes dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portes con él como usurero, cargándole intereses.

Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes de que se ponga el sol, porque no tiene otra cosa con qué cubrirse; su manto es su único cobertor y si no se lo devuelves, ¿cómo va a dormir? Cuando él clame a mí, yo lo escucharé, porque soy misericordioso".

Salmo Responsorial: Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab: 
R. Tu, Señor, eres mi refugio.
Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza,
el Dios que me protege y me libera.
R. Tu, Señor, eres mi refugio.
Tú eres mi refugio,
mi salvación, mi escudo, mi castillo.
Cuando invoqué al Señor de mi esperanza,
al punto me libró de mi enemigo.
R. Tu, Señor, eres mi refugio.
Bendito seas, Señor, que me proteges;
que tú, mi salvador, seas bendecido.
Tú concediste al rey grandes victorias
y mostraste ti amor a tu elegido.
R. Tu, Señor, eres mi refugio.

Segunda lectura:1 Tes 1, 5-10
Hermanos: Bien saben cómo hemos actuado entre ustedes para su bien. Ustedes, por su parte, se hicieron imitadores nuestros y del Señor, pues en medio de muchas tribulaciones y con la alegría que da el Espíritu Santo, han aceptado la palabra de Dios en tal forma, que han llegado a ser ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya, porque de ustedes partió y se ha difundido la palabra del Señor: y su fe en Dios ha llegado a ser conocida, no sólo en Macedonia y Acaya, sino en todas partes; de tal manera, que nosotros ya no teníamos necesidad de decir nada.

Porque ellos mismos cuentan de qué manera tan favorable nos acogieron ustedes y cómo, abandonando los ídolos, se convirtieron al Dios vivo y verdadero para servirlo, esperando que venga desde el cielo su Hijo, Jesús, a quien él resucitó de entre los muertos, y es quien nos libra del castigo venidero.

Aclamación antes del Evangelio: Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio: Mt 22, 34-40
En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?"

Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas".

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Nota:

Tesalónica
La antigua colonia griega situada en el actual golfo de Salónica, llamada Therma en las épocas arcaica y clásica por encontrarse edificada en el golfo de Thermas, cambió de nombre en el año 315 a.C. cuando el general macedonio Casandro le dio el de su esposa Tesalónica, hermana de Alejandro Magno. En el año 148 a.C. cayó bajo el poder de Roma y fue declarada capital de la provincia romana de Macedonia. A raíz de la batalla de Filipos del año 42 a.C. la ciudad recibió la distinción imperial que le otorgó el fuero de ciudad libre. En la antigüedad, como hoy, era un importante centro económico y comercial. Debido especialmente a su situación estratégica junto al mar, con un buen y activo puerto comercial. Y por hallarse en el camino de la Vía Ignatia. En el año 390 d.C. el emperador Teodosio mandó matar a sus habitantes, acusados de rebelión. 

El cristianismo penetró en Tesalónica con la predicación de S. Pablo, que estuvo en la ciudad en el segundo viaje, procedente de Filipos, después de atravesar Anfípolis y Apollonia (Hch 17, 1). Pablo y sus compañeros Silas y Timoteo predicaron primero en la sinagoga de los judíos durante tres sábados. “Algunos judíos se convencieron y se unieron a Pablo y a Silas, así como gran multitud de los que adoraban a Dios, y de griegos, y no pocas de las mujeres principales” (Hch 17, 14). 

Algunos grupos judíos se alborotaron con el ánimo de perseguirles, pero Jasón y algunos hermanos les ayudaron, y Pablo, Silas y Timoteo marcharon tasta Berea (Hch 17, 5-10). Entre los acompañantes de Pablo en el tercer viaje se cuentan Segundo y Aristarco, que eran de Tesalónica (Hch 20, 4). Pablo fundó una comunidad cristiana entre los que se habían convertido aceptando el Evangelio: algunos judíos y bastantes miembros procedentes de la gentilidad.

A principios del siglo IV padeció el martirio el obispo de la ciudad llamado Demetrio, hoy patrón de Tesalónica y a quien está dedicada la catedral. La Iglesia de Tesalónica, activa y misionera, envía el año 860 a Cirilo y Metodio a los países del este europeo, convirtiéndose en los primeros evangelizadores del mundo eslavo. Desde 1430 hasta 1912, Tesalónica estuvo en poder de los turcos, quienes convirtieron muchas de las bellas iglesias en mezquitas.

sábado, 21 de octubre de 2017

TOA - Semana 29 - La astucia de Dios - Mt 22, 15-21

De pecador a Santo
Antes de ser llamado por Cristo como uno de sus doce Apóstoles, San Mateo era un recaudador de impuestos que operaba en una aduana, en algún lugar del norte de Galilea. Dado que esta profesión requirió que él pudiera leer, escribir y sobre todo mantener registros, estas habilidades las usaría bien al escribir su relato del evangelio de la vida y misión de Jesús. Su estilo literario, como evangelista, puede ser más artificial que el de San Lucas, pero no hay duda de que el fragmento del evangelio que acabamos de escuchar es verdaderamente dramático.

La trampa
La pregunta a que los seguidores de los fariseos y los herodianos hacen a Jesús, en cuanto a si era permisible para los judíos rendir tributo al César, da una visión clara de la intención y la estrategia de los fariseos. Estaban tratando de llevar a Jesús a una trampa política para ponerlo en desacuerdo con las autoridades romanas, que gobernaban Israel en ese momento, o, en su defecto, a desacreditarlo delante de su propio pueblo. 

Para evitar que Jesús sospeche de su intención, los fariseos no se involucraron personalmente sino que envían a algunos discípulos a Cristo, ellos permanecen en un segundo plano porque querían que Herodianos, espías del tetrarca nombrado por los romanos de Galilea que eran sus peores enemigos, -los herodianos, abogaban abiertamente cooperar con los Romanos-  participen en el complot contra Jesús. 

Los elogios y las palabras burlonas a Jesús de parte de esta delegación, la mención de su honestidad, su audacia, su desprecio por el estatus de ricos e injustos, su preferencia por los pobres, toda esta falsa adulación de personas que normalmente eran hostiles a él sólo resalta la hipocresía de sus elogios. 

Entonces la trampa surgió: "¿cuál es tu propia opinión? ¿Es lícito pagar impuestos a César o no? 

"Si Cristo responde: "Paga el impuesto", entonces lo acusarían de colaborar con los opresores romanos e incurriría en el desprecio de los judíos comunes, cada uno de los cuales tenía que pagar un impuesto por el uso de los puentes, desde la edad de doce años para las mujeres y catorce para los hombres. Si abogara por no pagarlos, podría ser arrestado por sedición por parte de las autoridades romanas. 

La astucia Divina
La respuesta de Jesús, sin embargo, "da a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios", los dejó confundidos, y derrotados, se escabulleron. La respuesta de Jesús dejó el asunto en suspenso, porque no criticaba el derecho de los romanos a gobernar a Israel, ni enumeraba precisamente las cosas de César o las de Dios.

Las derechos pertenecientes a Dios y al Estado debían pues, ser decididas por la conciencia de cada individuo, como todavía lo son hasta el día de hoy. 

También queda la advertencia de Jesús, en el Sermón de la Montaña, de que "nadie puede servir a dos amos; no se puede ser siervo de Dios y de la riqueza al mismo tiempo "(Mt 6, 24). 

La riqueza en los primeros tiempos del AT era vista como creada por Dios, y otorgada a los patriarcas, reyes y líderes que tenían papeles de responsabilidad especial. 

Más tarde, la riqueza dejó de ser considerada como un regalo de Dios. "¡Ay de los que se unen casa a casa y campo a campo, hasta que todas partes les pertenece", Isaías advirtió (Is 5: 8), y Jesús mismo dijo: "¡Ay de los ricos! ahora tienen su recompensa" (Lc 6, 24). 

El mundo y todos sus recursos fueron creados por Dios para el beneficio de todos los seres humanos sin excepción, y por supuesto, esto se debe obtener junto con el derecho a la propiedad privada, heredada o adquirida por la empresa personal. Es tarea del gobierno buscar el equilibrio entre las políticas que ayudarán al bien común de todos los ciudadanos. Y los impuestos justos siguen siendo hasta hoy uno de los medios más comunes para lograrlo.
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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano, Semana 29 Ciclo A


Primera lectura: Is 45, 1. 4-6

Así habló el Señor a Ciro, su ungido, a quien ha tomado de la mano
para someter ante él a las naciones y desbaratar la potencia de los reyes,
para abrir ante él los portones y que no quede nada cerrado:
"Por amor a Jacob, mi siervo, y a Israel, mi escogido,
te llamé por tu nombre y te di un título de honor, aunque tú no me conocieras.
Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay Dios.
Te hago poderoso, aunque tú no me conoces, 
para que todos sepan, de oriente a occidente, que no hay otro Dios fuera de mí.
Yo soy el Señor y no hay otro".

Salmo Responsorial: Salmo 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10a y c
R. Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo, que le cante al Señor toda la tierra.
Su grandeza anunciemos a los pueblos; de nación en nación sus maravillas.
R. Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos al Señor, porque él es grande, más digno de alabanza y más tremendo
que todos los dioses paganos, que ni existen; ha sido el Señor quien hizo el cielo.
R. Cantemos la grandeza del Señor.
Alaben al Señor, pueblos del orbe, reconozcan su gloria y su poder
y tribútenle honores a su nombre. Ofrézcanle en sus atrios sacrificios.
R. Cantemos la grandeza del Señor.
Caigamos en su templo de rodillas. Tiemblen ante el Señor los atrevidos.
"Reina el Señor". digamos a los pueblos. El gobierna a las naciones con justicia.
R. Cantemos la grandeza del Señor.

Segunda lectura: 1 Tes 1, 1-5

Pablo, Silvano y Timoteo deseamos la gracia y la paz a la comunidad cristiana de los tesalonicenses, congregada por Dios Padre y por Jesucristo, el Señor.

En todo momento damos gracias a Dios por ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones. 

Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de ustedes, 
los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.

Nunca perdemos de vista, hermanos muy amados de Dios, que él es quien los ha elegido. 

En efecto, nuestra predicación del Evangelio entre ustedes no se llevó a cabo sólo con palabras, 
sino también con la fuerza del Espíritu Santo, que produjo en ustedes abundantes frutos.

Aclamación antes del Evangelio: Flp 2, 15. 16R. Aleluya, aleluya.
Iluminen al mundo con la luz del Evangelio reflejada en su vida.
R. Aleluya.

Evangelio: Mt 22, 15-21

En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo.

Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: "Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?"

Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: "Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo". Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: "¿De quién es esta imagen y esta inscripción?" Le respondieron: "Del César". Y Jesús concluyó: "Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios".

sábado, 23 de septiembre de 2017

TOA - Domingo 25 - La Imagen completa de Dios - Mt 20, 1-16

El núcleo de la parábola del Evangelio de hoy está precedido en la palabra de Dios a Isaías: "Mis pensamientos no son sus pensamientos."

Por mucho que podamos, es imposible justificar el pago de los trabajadores en la viña en términos sociales ordinarios. No se puede decir que sea justo. Sí, es verdad que el dueño de la viña es generoso con los últimos, pero nos preguntamos ¿por qué nó con los otros?

La respuesta es que, cuando encontramos la felicidad gracias a nuestra relación con Dios, simplemente que no hay recuento de los desiertos que tuvimos que atravezar. En tiempos de nuestro Señor, el judaísmo había alcanzado un estado legalista, y la mentalidad era predominante que la salvación podía y debía ser ganada, habían muchos mandamientos que debían cumplirse. La gente se dividía en dos clases: los justos que estaban en el camino de la salvación cumpliendo los mandamientos, y los injustos, desterrados despreciados por los que guardaban la ley.

Fue esta concepción invierte y ganarás el favor de Dios a la que Jesús se opuso: Jesús puso su énfasis en el amor, porque en el amor no hay cuanto haces o produces sino cuanto das, no hay derechos rígidos ni obligaciones que otros no cumplen; sólo hay donación abierta, sin contar el costo, y también una recepción agradecida. Nunca pensemos que hemos ganado nuestra salvación, o algo de Dios, sólo podemos pararnos suplicante ante él.

Debemos sí darnos cuenta que tenemos mucho que agradecerle.
En lugar de pensar en todas las cosas que salieron mal o en cualquier factor negativo, miremos y veamos cómo hemos sido verdaderamente bendecidos en nuestras vida.

Externemos y vocalicemos nuestras bendiciones. Vivamos cada uno de nuestros días en el espíritu de gratitud por la vida que hemos vivido y el camino que hemos recorrido y que Jesús lo ha hecho a nuestro lado.

Cuando nombramos y escribimos las cosas buenas que hemos recibido y hoy disfrutamos, abrimos nuestros ojos más y más a la verdad de las cosas buenas que Dios ha puesto en mi vida.

Eso deben haber sentido los últimos trabajadores en el viñedo, ellos han ganado lo que el dueño les dió en su generosidad. El error de sus compañeros envidiosos es pensar que pueden ser merecedores y dueños de la bondad del dueño de la viña.

Los cristianos devotos pueden encontrar difícil aceptar y de tragar el hecho de que un penitente en lecho de muerte pueda ser admitido en el reino de los Cielos más fácil que aquellos que han luchado y han sufrido toda su vida por lo que es correcto.

Esto presupone una actitud comercial o contable de recompensa y castigos de Dios, y se olvidan de la naturaleza del amor, del cual Dios es el Dueño absoluto.

La relación correcta del creyente con Dios es una de amor personal, y ésa  es su propia recompensa, pues esa relación trae su propia felicidad también en esta vida. Cuanto mayor es la lucha, un cristiano se vuelve a Dios con mayor razón y encuentra consuelo en la seguridad de su amor.

Por otra parte, la fidelidad a través la lo largo de la vida, tiene también su ventaja, sobre aquellos que lo hacen al último momento, porque la relación de amor se ha profundizado a lo largo de los años de su vida cristiana en su Iglesia Católica donde ha seguido fielmente a Cristo. Este creyente ha adquirido más capacidad para el pleno disfrute de la compañía de Dios que uno que llega a conocer a Dios sólo en el último momento de su vida.

Aquí no es cuestión de que Dios dé una mayor o menor recompensa, sino de que la persona sea más capaz de recibir lo que él le da. Pablo da un ejemplo brillante de esta profunda y gratificante relación con Jesucristo. Cuando escribe desde una celda de prisión estrecha, parece lleno de la alegría porque está con Cristo. Su vida ya está unida a la vida de Cristo, y anhela la realización de su unión final.

La parábola de los trabajadores del viñedo no es un modelo de cómo deberían ser las relaciones laborales, sino que ilustra la enseñanza de Jesús sobre la imagen completa de Dios: generoso con su gracia y su misericordia. Como dice el Papa Francisco con elocuencia en "El gozo del Evangelio" (§ 114): "La Iglesia debe ser un lugar de misericordia libremente dado, donde todos puedan sentirse acogidos, amados, perdonados y animados a vivir la buena vida del Evangelio".



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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano, Domingo 25, TOA

Primera lectura: Is 55, 6-9 
Vayan al Señor en oración; 
porque nunca ignora la oración de los humildes
Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar,
invóquenlo mientras está cerca;
que el malvado abandone su camino,
y el criminal sus planes;
que regrese al Señor,
y él tendrá piedad;
a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes,
sus caminos no son mis caminos, dice el Señor.
Porque así como aventajan los cielos a la tierra,
así aventajan mis caminos a los de ustedes
y mis pensamientos a sus pensamientos''.

Salmo Responsorial: Salmo 144, 2-3. 8-9. 17-18 / R. Cerca está el Señor de los que lo invocan.
Un día tras otro bendeciré tu nombre y no cesará mi boca de alabarte.
Muy digno de alabanza es el Señor, por ser su grandeza incalculable.
R. Cerca está el Señor de los que lo invocan.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas.
R. Cerca está el Señor de los que lo invocan.
Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor, de quien lo invoca.
R. Cerca está el Señor de los que lo invocan.

Segunda lectura: Fil 1, 20-24. 27 Aunque Pablo anhela llegar al cielo, vivirá esta vida mortal mientras Dios lo quiera
Hermanos: Ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte, Cristo será glorificado en mí. Porque para mí, la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el continuar viviendo en este mundo me permite trabajar todavía con fruto, no sabría yo qué elegir.

Me hacen fuerza ambas cosas: por una parte, el deseo de morir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; y por la otra, el de permanecer en vida, porque esto es necesario para el bien de ustedes. Por lo que a ustedes toca, lleven una vida digna del Evangelio de Cristo.

Aclamación antes del Evangelio: Hechos 16, 14
R.
 Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
R. Aleluya.

Evangelio: Mt 20, 1-16 "Como a los obreros de la viña; Dios acoge a todos en su reino"
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.

Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: '¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?' Ellos le respondieron: 'Porque nadie nos ha contratado'. Él les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.

Al atardecer, el dueño de la viña dijo a su administrador: 'Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros'. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.

Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: 'Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor'.

Pero él respondió a uno de ellos: 'Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?'

De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos''.

viernes, 15 de septiembre de 2017

TOA - La Cruz Exaltada - Domingo 24 - Juan 3, 13-17

Números 21, 4b-9 Miraban a la serpiente de bronce y quedaban curados
Salmo responsorial 77: No olviden las acciones del Señor.
Filipenses 2, 6-11: Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo
Juan 3, 13-17 Tiene que ser elevado el Hijo del hombre


La lectura del libro de los Números, nos sitúa junto al pueblo de Israel en el camino hacia la tierra prometida, saliendo de la esclavitud y caminando en libertad hacia la libertad. El hambre y la sed hacen que el pueblo murmure contra Yahvé y contra Moisés.

La murmuración es el gran pecado que muestra la desconfianza en el amor y el poder de Dios: Este nos saca de nuestra seguridad y nos lleva a través de la inseguridad pero sintiéndolo a nuestro lado. Su desconfianza atrae sobre ellos el castigo: desesperación y muerte.

El castigo le hace entrar en razón, se arrepienten y piden perdón y clemencia, Moisés una vez más, intercede ante Dios por ellos. Yahvé los cura a través de un signo visible, la serpiente de bronce elevada sobre un mástil, sana a todos los mordidos que la miran. San Juan el evangelista vio en la serpiente alzada la figura de Cristo levantado en la Cruz y Resucitado. El verbo "levantar" es sinónimo de "resucitar".

San Pablo nos habla del dinamismo de vida de Jesús: Baja del cielo, se despoja de su rango, toma la condición de esclavo, al hacerse humano experimenta todo, incluso a la muerte, y una muerte de cruz, resucita y regresa a donde vino. Tanto para San Juan como para San Pablo, Jesús preexiste en la intimidad del Padre y es igual a Él, uno con Él y es Dios como Él. Jesús baja del seno del Padre y se hace carne, por puro amor a nosotros, para darnos la vida abundante.

En el fragmento del evangelio que hoy leemos, Juan hace alusión al relato de la serpiente de bronce elevada por Moisés en el desierto (Núm 21,8s). El evangelista lo retoma para compararlo con la manera como el Hijo del Hombre fue levantado en la cruz. La palabra “levantar” es usada en dos sentidos: a) la elevación en la cruz y b) la elevación a la derecha del Padre, la tradición cristiana la traduce por "exaltación”.

Juan muestra que la crucifixión es el momento culminante de la vida de Jesús; es la "hora” de su glorificación, allí muere para luego resucitar. La “exaltación” es el tránsito de Jesús del mundo hacia el Padre, es la Pascua salvadora en que Jesús es glorificado. El verdadero sentido es que se trata de la exaltación de Jesús, más que de la cruz. La cruz el signo del gran amor de Jesús para con toda la humanidad. Por eso, el evangelio insiste en que Jesús no vino a juzgar, condenar o acabar el mundo, por el contrario, vino a dar testimonio de que el amor es el camino seguro que conduce a la resurrección.

Jesús nunca tuvo una actitud masoquista. Como humano de su tiempo, no amó la cruz por sí misma, la verdad es que hasta quiso evitarla. Tampoco El Padre era un Dios sádico, que lo envió a la muerte y una muerte de cruz para su propia satisfacción.

Tampoco vemos allí “el plan de Dios”, la voluntad divina; ni la acción expiadora para “aplacar” al “enojado” Eterno Padre, que canceló sus trato con la humanidad por un pecado original cometido por la “primera pareja”. Jesús no sufre ni muere en la cruz para ofrecer a Dios Padre ese sufrimiento violento en nombre de la humanidad, muere por fidelidad amorosa a la misión encomendada y por amor a la humanidad.

La cruz es ese signo supremo del amor consecuente y de la coherencia de Jesús con su misión. Es el signo central de la salvación ofrecida por el padre, aceptada por el hijo y compartida por el Espíritu Santo. Es la salvación obtenida desde el cielo de un Mesías redentor, es expiación gratuita en la cruz, es recuperación y renacimiento de la humanidad en la tierra. Jesús, nunca supo de las expectativas que nuestro hoy, Él vivió su presente y como humano nunca quiso morir para expiar un pecado original.

Predicó su Evangelio como Buena Noticia liberadora para los oprimidos, y puso en tela de juicio el poder injusto. Por su sacrificio humilde, su instrumento de tortura se ha convertido hoy para nosotros en signo de amor y liberación. Lo que fue su abajamiento se convirtió en exaltación. En la cruz nos mostró que su amor no tenía límites y que ni siquiera el miedo a la muerte podía hacerle retroceder en su compromiso por la salvación de todos.

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Lecturas en lenguaje Latinoamericano - Domingo 24 -TOA - Fiesta de la exaltación de la Cruz

Números 21, 4b-9 
Miraban a la serpiente de bronce y quedaban curados
En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: "
¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto?
No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo."
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: "Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti;
reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes." Moisés rezó al Señor por el pueblo,
y el Señor le respondió: "Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte:
los mordidos de serpiente quedarán sanos al mirarla."
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte.
Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.

Salmo responsorial 77 / R: No olviden las acciones del Señor.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza, inclinen el oído a las palabras de mi boca:
que voy a abrir mi boca a las sentencias, para que broten los enigmas del pasado.
R: No olviden las acciones del Señor.

Cuando los hacía morir, lo buscaban, y madrugaban para volverse hacia Dios;
se acordaban de que Dios era su roca, el Dios Altísimo su redentor.
R: No olviden las acciones del Señor.

Lo adulaban con sus bocas, pero sus lenguas mentían:
su corazón no era sincero con él, ni eran fieles a su alianza.
R: No olviden las acciones del Señor.

Él, en cambio, sentía lástima, perdonaba la culpa y no los destruía:
una y otra vez reprimió su cólera, y no despertaba todo su furor.
R: No olviden las acciones del Señor.

Filipenses 2, 6-11: Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo
Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario,
se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Juan 3, 13-17 Tiene que ser elevado el Hijo del hombre
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
"Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre,
para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único
para que no perezca ninguno de los que creen el él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él."

Oremos:
Oh Dios, creador del ser humano,
fundamento de la Existencia, del Amor y de la Gracia;
acrecienta en nosotros y nosotras la conciencia
de que nuestros actos están fundados en tu Amor.

Tú diste tu vida en el terrible altar de la Cruz
por fidelidad amorosa a la misión encomendada por el Padre
y por ese inagotalbe amor a la humanidad.

Ayúdanos a optar radicalmente por el Bien y por el Amor,
para que vivamos libres de toda culpabilidad malsana.

Transmítenos el entusiasmo divino
para encontar nuestra plenitud y descanso solo en Ti,
que eres el Amor, la Reconciliación y la Gracia.

martes, 2 de mayo de 2017

TOA - Pentecostés, Reciban el Espíritu Santo - Juan 20,19-23

Celebramos hoy la fiesta solemne de Pentecostés cincuenta días después de la Pascua. 
Fiesta del Espíritu Santo y la «inauguración» de la misión de la Iglesia.

Hch 2,1-11: Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar
Salmo responsorial 103:
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra
1Cor 12,3b-7.12-13:
Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo
Jn 20,19-23: Reciban el Espíritu Santo



La primera lectura de los Hechos es una construcción de San Lucas que quiere explicar la razón por la que los discípulos, como Jesucristo, tienen el poder para hacer las maravillas que ellos hacen.

Para eso, Lucas recoge la «fiesta de las semanas» del antiguo Israel que celebraba la conmemoración de la llegada del pueblo al Sinaí donde Yahvé le entrega las tablas de la Ley a Moisés en medio de truenos relámpagos y viento huracanado. 

Los elementos simbólicos del Sinaí y de Pentecostés, son elementos simbólicos
de gran resonancia cósmica donde se que manifiestan la intervención renovadora de Dios en la historia humana.

En su carta a los Corintios, Pablo resalta la acción del Espíritu en la vida de los creyentes y en la construcción de la Comunidad eclesial.

El Espíritu une la misión de la Iglesia a la misión de Jesús. 

Pablo sabe de las divisiones al interior de esta comunidad, por eso insiste que los dones, los carismas, los ministerios y los servicios vienen de un mismo Espíritu.

Dice que todos los carismas, dones y ministerios
están en función del crecimiento de la Iglesia. 

La acción del Espíritu cualifica la misión de la Iglesia en el mundo 
y no sólo para la santificación individual. 

En el Evangelio, Juan presenta dos escenas contrastantes.
1) Los discípulos encerrados en una casa, llenos de miedo y al anochecer.
2) Jesús que entra, les comunica la paz, les muestra sus heridas como signo de su presencia real, 
    los llenan de alegría y les comunica el Espíritu que los hace listos para la misión.

Jesús cambia su miedo, oscuridad, encierro y aislamiento en: paz, alegría y envío misionero.  El Espíritu con su acción misteriosa transforma al creyente y a la comunidad. Hace que la Resurrección, ascensión, irrupción del Espíritu y la misión eclesial se muestren íntimamente articuladas.

Estos no son momentos aislados e indivuduales son momentos  grupales, simultáneos, progresivos y dinamizadores en la comunidad creyente.

Jesús promete a sus discípulos que pronto regresará, que nos les dejará solos y ¡cumple! Les dijo que el Espíritu Santo de Dios les ayudará a entender todo lo que él les anunció y ¡eso sucede! 

Al soplar sobre ellos como Dios sopló para crear al ser humano, Jesús les comunica el Espíritu que todo lo crea y lo hace nuevo.
Ellos son las personas nuevas de la creación restaurada por la entrega amorosa de Jesús. 

- Con la irrupción del Espíritu Santo en la historia humana comienza una nueva forma de experimentar a Dios.
- Pentecostés es el comienzo de la etapa definitiva en la historia de la salvación.
- Es el comienzo de la predicación del evangelio por parte de la Iglesia apostólica. 
- El Espíritu empuja la Iglesia más allá de las fronteras geográficas, sociales y culturales y todos entienden el mensaje 
   en su propia lengua. Todos los pueblos hasta entonces conocidos indican que el mensaje evangélico es universal.
- Se hace en comunidad, cuando los discípulos están reunidos, y su anuncio inaugura una nueva comunidad.

A veces, la violencia, injusticias, miseria y la corrupción de la sociedad nos llenan de desesperanza, miedo y desaliento. No vemos salidas y nos encerramos en nosotros mismos, en nuestros asuntos individuales y olvidamos del gran asunto de Jesús. De repente, Él irrumpe en nuestro interior, traspasa las puertas del corazón e ilumina el entendimiento para comprender que no nos ha abandonado, que sigue presente en la vida del creyente, en la comunidad y en el mundo.

Lo reconocemos actuando en muchas personas y organizaciones que luchan contra todas las formas de pecado que nos deshumanizan y alienan. El Espíritu de Dios sigue actuando en la historia aunque no lo percibamos porque lo hace en silencio.  Muchas veces no lo sentimos porque actúa en forma muy sencilla a través de gestos que pueden pasar desapercibidos. La prisa y preocupación diaria nos impide escucharlo y reconocerlo. Hay que procurar un tiempo de oración más profunda, tratando de escuchar las mociones que el Espíritu suscita en mí, en mi comunidad y en el mundo, en el compromiso del amor, de la atención a los pobres.


Oración
Dios nuestro, Espíritu inasible, Luz sobre toda luz,
Amor que está en todo amor, Fuerza y Vida 
que alienta en toda la Creación:
derrámate hoy de nuevo sobre toda la Creación 
y sobre todos los pueblos,
para que buscándote más allá
de los diferentes nombres
con que te invocamos, 
podamos encontrarte, y podamos encontrarnos en ti
unidos en amor a todo lo que existe.
Tú que vives y haces vivir,
por los siglos de los siglos.




Lecturas en Lenguaje Latinoamericano para Pentecostés: Misa del día

Hechos de los apóstoles 2,1-11: Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.
De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban,
y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos. 
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas,
según el Espíritu les concedía que se expresaran.

Estaban de paso en Jerusalén judíos piadosos, llegados de todas las naciones que hay bajo el cielo. 
Y entre el gentío que acudió al oír aquel ruido, cada uno los oía hablar en su propia lengua. 
Todos quedaron muy desconcertados y se decían, llenos de estupor y admiración:
«Pero éstos ¿no son todos galileos?
¡Y miren cómo hablan! Cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa.
Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del Ponto y Asia,
de Frigia, Panfilia, Egipto y de la parte de Libia que limita con Cirene. Hay forasteros que vienen de Roma,
unos judíos y otros extranjeros, que aceptaron sus creencias, cretenses y árabes.
Y todos les oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios.»


Salmo responsorial: 103 (104) 1, 24, 29-30, 31, 34
Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas.
R./ Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra.
R./ Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras.
Que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor.
R./ Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.


1Corintios 12,3b-7.12-13: Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo
Ahora les digo que ninguno puede gritar: «¡Maldito sea Jesús!» si el espíritu es de Dios; 
y nadie puede decir: «¡Jesús es el Señor!», sino con un espíritu santo. 

Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos.
La manifestación del Espíritu que a cada uno se le da es para provecho común.

Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, 
todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo. Hemos sido bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo, ya fuéramos judíos o griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu.


Juan 20,19-23: Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo. Reciban el Espíritu Santo
Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por la tarde con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!» 
Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. 
Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.»
Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Reciban el Espíritu Santo: a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.»