sábado, 14 de febrero de 2026

TOA - 2do Domingo de Cuaresma - ¿Por qué no nos quedamos? - Mt 17, 1-9

Si vemos la vida desde nuestra perspectiva cuaresmal, observaremos cómo nuestro caminar por la vida se ve obstruido muchas veces por la tentación del desierto, veremos que nuestra lucha contra el mal es constante porque el tentador nos seduce invitándonos a quedarnos, a estar, a no caminar, a no ir. El desafío en cambio, es andar, actuar, compartir, ser par el otro aunque muchas veces eso implique sufrir y no pasarla tan bien.
La Cuaresma subraya el "tiempo" que debemos dedicar para rehacer nuestra vida cristiana. Durante este tiempo nos sumergimos en el itinerario de Dios que nos invita a confiar, a estar más cerca de Él, y el deseo nuestro de estar más cerca de Él.

La cuaresma y de manera especial las lecturas de esta segunda semana subrayan la condición salvadora del misterio pascual.

El poeta Peruano César Vallejo en "Absoluta" tiene este hermoso párrafo que describe este itinerario, esta inmersión en el tiempo de Dios:  

¡Oh unidad excelsa! 
¡Oh lo que es uno por todos!
¡Amor contra el espacio y contra el tiempo!
Un latido único de corazón;
un solo ritmo: ¡Dios!

En este itinerario, la iniciativa pertenece a Dios. Es Yahvé quien invita a Abraham a comenzar un nuevo tiempo en un nuevo lugar, es Yahvé quien presenta a su hijo amado y pide que lo escuchen, es Yahvé que por medio de su hijo nos invita a ser uno con él, a fundirnos en él a gozarlo eternamente, a participar de su gloria.

En el salmo 72 encontramos la súplica serena que une los dos aspectos del itinerario: el amor de Dios que acompaña a la persona en su itinerario de búsqueda, y la acción de Dios hacia el hombre que lo  libera de la muerte, renovando nuestra esperanza.

La transfiguración del Señor está estrechamente vinculada al misterio de la pasión-resurrección, no es una compensación que Jesús da a sus amigos y discípulos luego del anuncio de su pasión. 

Mateo nos  explica cómo la revelación de la gloria de Jesús es la clave para comprender el sentido de su muerte; esa muerte que es transitoria. Revela también el carácter pascual, transitivo, de su sacrificio redentor: el sacrificio es salvífico, en el sacrificio que termina en triunfo está el misterio de la salvación.

En la transfiguración, los discípulos descubren que Jesús no es simplemente un hombre común; es el Hijo de Dios a quien hay que escuchar, porque el Padre lo ha enviado para revelarnos que nos ama.
Si sólo fuera un hombre, su vida-mensaje acabaría con una muerte injusta; pero porque es el Hijo, esta muerte es un acto supremo de fidelidad al Padre, la expresión del amor divino-humano que salva a la humanidad.

En nuestro camino de renovación Cristiana, a la pregunta: ¿Qué sentido tiene la penitencia cristiana para mí? la respuesta es que Dios por su acción amorosa quiere hacer crecer en nosotros nuestra condición de hijos de Dios. Esa es la "gloria" que llevamos "escondida" en nuestra vida mortal. Esta  condición nuestra crecerá si potenciamos nuestra comunión con el Hijo, por la Palabra y los sacramentos y la acción en favor del otro. Esto lo reafirmamos hermosamente en la liturgia de hoy, especialmente en la oración colecta, el el prefacio I de Cuaresma y la oración después de la comunión.

J. Mª. Peman, en su libro "Poesía" de 1941 describe hermosamente su vocación a la vida, a la eternidad cuando dice:

Yo no soy flor nacida para todos los vientos
ni camino perdido para todos los pasos.
Yo no soy pluma suelta de destinos y acasos
arrojada a los aires cual despojo maldito.
Yo he nacido a la sombra de un mandato infinito,
de un misterio fecundo,
donde en letras de estrellas mi sendero está escrito.
Yo he venido a la vida con un nombre bendito.
Yo no soy hospiciano de las patrias del mundo.


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Lecturas Bíblias en Lenguaje Latinoamericano - TOA - 2do. Domingo de Cuaresma
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     Oración preparatoria
     Querido Jesús, ayúdame a escuchar tus palabras con la mente y el corazón,
     y que tu Santo Espíritu me guíe para vivirla día a día. ¡Amén!
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Primera Lectura: Génesis: 12,1-4ª: Vocación de Abrahán, padre del pueblo de Dios
En aquellos días,
el Señor dijo a Abrán: "Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré.
Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición.
Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan.
Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo."

Abrán marchó, como le había dicho el señor.

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Salmo responsorial: Salmo 32:
 

La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales;

él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.
R./ Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
R./ Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
R./ Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti
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Segunda Lectura: 2 Timoteo 1, 8b-10: 
Dios nos llama y nos ilumina

Querido hermano:
Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios.
Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos,
sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo;
y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo,
que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio.

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Evangelio: Mateo 17,1-9: Su rostro resplandecía como el sol
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo
a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan
y se los llevó aparte a una montaña alta.

Se transfiguró delante de ellos,
y su rostro resplandecía como el sol,

y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Y se les aparecieron Moisés y Elías
 conversando con él.


Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:

"Señor, ¡qué bien se está aquí!
Si quieres, haré tres tiendas: una para ti,
otra para Moisés y otra para Elías."


Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa 
los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:
"Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escúchenlo."
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.

Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: "Levántense, no teman."

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:

"No cuenten a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos."
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Oración final
Dios Padre, Sabiduría eterna, visión infinita, Intuición total: 
danos profundidad en la mirada, potencia en el corazón, luz en los ojos del alma, 
para que seamos capaces de transfigurar la realidad y contemplar tu gloria ya ahora, 
en nuestra peregrinación terrestre.
Por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén. 
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TOA - 1er Domingo de Cuaresma - Domingo de las Tentaciones - Mt 4, 1-11

Gn 2, 7-9; 3,1-7: Creación y pecado de los primeros padres
Salmo responsorial 50: Misericordia, Señor: hemos pecado
Rom 5, 12-19: Si creció el pecado, más abundante fue la gracia
Mt 4, 1-11: Jesús ayuna cuarenta días y es tentado.
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La Cuaresma es un tiempo fuerte que debe ayudarnos a reflexionar sobre la importancia de nuestro bautismo y a darle a nuestra vida de fe el verdadero valor cristiano.  El bautismo nos permite participar en el misterio salvador de Jesús porque nos motiva a ser promotores de vida frente a situaciones de muerte, a ser agentes de paz en medio de la violencia, a reflejar la alegría de vivir en la verdad frente a tanta mentira. Nuestro crecimiento en la imagen de Dios, tiene un aspecto de morir a nosotros mismos y otro de resurrección a una nueva vida de amor en Dios.  Desde nuestra fe, una manera reflexiva de ver la vida es verla como una lucha entre el pecado y la gracia, el egoísmo y la santidad. Nuestro tiempo en la tierra tendrá éxito en la medida en que dejamos a un lado el pecado y tratar de vivir por la gracia de Dios. Este primer Domingo de la Cuaresma es conocido como “Domingo de las tentaciones”.

En las lecturas de Génesis y en el Evangelio de San Mateo se presentan tentaciones que tienen un paralelo opuesto y muestran el contraste de dos respuestas frente a la tentación:
- En las tentaciones, los primeros padres terminan  derrotados frente al mal lo que da origen al pecado. Adán y Eva, prefieren sus propias inclinaciones a la voluntad de Dios. 
El relato del Génesis resume dos temas bíblicos: La creación y el pecado original. Estos textos, y los del grupo de los once primeros capítulos del Génesis, se refieren a los inicios de la «historia de la Salvación».  El relato del pecado de Adán y Eva trata de explicar la presencia del mal en el mundo. ¿Por qué hay mal? ¿Por qué el dolor? ¿Por qué la muerte?   Los biblistas y teólogos que con las limitaciones de su tiempo y espacio histórico, buscaban respuestas a problemas humanos y existenciales como: el mal, la felicidad, la vida, nuestro origen, nuestro futuro. 

Jesús, el Salvador, enfrentó y resistió la tentación, permaneciendo fiel a lo que Dios Padre requería de él. Venciendo las tentaciones en el desierto, Jesús derrota a Satanás, muestra que con la fuerza de la palabra se puede vencer al mal. Su victoria nos trae gratuitamente la salvación. 


En su carta a los Romanos, San Pablo reflexiona sobre cómo estas decisiones nos afectan: el pecado de Adán solo nos trajo problemas, pero en Cristo, todos somos salvados y por la fidelidad a Él, se nos ofrece una nueva vida. 
Muestra que en la obra de Jesús hay un derroche de gracia y de salvación. Explica que el cimiento de la realidad humana no es el pecado, sino la gracia. Nuestra espiritualidad debe construirse desde la gracia, no desde el pecado. 
Dios nos da la vida nueva como un don, nos justifica y salva a través de Jesús. 
La tentación es de una forma u otra una parte inevitable de la vida. 
Si examinamos con sinceridad nuestra experiencia diaria, encontraremos varios aspectos de la tentación: Muchos son impulsos o tendencias contrarias a la manera correcta en que debemos hacer las cosas. Para suavizar y racionalizar su efecto en nuestras vidas y disculparlas, nosotros mismos queremos decir lo que es correcto o incorrecto, queremos dibujar nosotros mismos los límites del comportamiento "aceptable", sin el estorbo de los mandamientos morales y éticos de Dios.  Maduramos como cristianos al reconocer y aceptar nuestra vocación de luchar contra la tentación, para lograr el comportamiento y las actitudes que Jesús espera de nosotros. Debemos someter nuestra conducta a su evangelio. 

Cristo y Adán muestran las dos reacciones opuestas en cara a la tentación: Adán, modela a la humanidad pecadora, evasive y egoísta; busca “sus razones” para ceder a ella, y se rebela contra la voluntad de Dios. 
Jesús, arquetipo de la nueva búsqueda de Dios hombre, resiste la tentación, incluso varias veces. Muestra que la tentación sólo puede ser conquistada 
por esta mezcla de paciencia y lealtad, apoyado por la confianza 
de que lo que Dios requiere de nosotros es lo que es mejor para nosotros.

El relato de las tentaciones de Jesús se ligan  íntimamente a la del bautismo. 
Después del Bautismo, el Espíritu conduce a Jesús a un desierto. El desierto adonde es conducido recuerda el del éxodo de Israel, donde el pueblo fue infiel a Dios (Ex 17,1-7).  Allí se enfrentarán el Espíritu de Dios en Jesús contra Satanás y se demuestra la fuerza del Mesías en medio de los intentos de desviar a Jesús del camino señalado por el Padre. 

Satanás ofrece a Jesús la Gloria del mundo, el poder en su triple dimension: riqueza, prestigio y dominio. 
Hoy las tentaciones se presentan en esas dimensiones: saciar mi hambre, para llenar mi bolsillo o hinchar mi vanidad.
Esas son tentaciones a las que sucumbimos cuando usamos  a Dios olvidándonos de Dios. 

La Cuaresma es un tiempo en el que podemos recibir la gracia de conocer algo del horror del pecado
y del precio que nuestro Dios amoroso pagó para salvarnos de perdernos en él. 
La Cuaresma es un tiempo en el que toda la Iglesia se prepara
para celebrar la Resurrección de Jesús en la Pascua. 
No podemos hacer eso sin pasar por el Viernes Santo y todo lo que llevó a eso.

Una parte esencial de pasar por la Cuaresma, y ​​que implica algo de dolor,
es aceptar la responsabilidad de nuestros pecados personales
y pedir el perdón de Dios en el sacramento de la confesión o reconciliación. 
Esta es una expresión del amor de Dios por nosotros como pecadores,
un sacramento en el que Jesús nos da la gracia de resistir las tentaciones de Satanás como lo hizo en el evangelio.

La Cuaresma es un regalo que Dios da a la Iglesia cada año, un regalo personal a cada miembro de la Iglesia,
un tiempo en el que quiere poner estos pensamientos en mi mente cuando estoy orando.

   OREMOS
   Señor, 
   tú que animas nuestra fe, 
   consolidas nuestra esperanza y fortaleces nuestro amor, 
   haz que apostemos siempre por el bien, la justicia y la paz, 
   de modo que tu Reino crezca siempre, 
   superando toda tentación de construir este mundo y esta sociedad 
   sin contar contigo en nuestra vida. 
   Te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. 
   Amén.

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Lecturas Bíblias en Lenguaje Latinoamericano - TOA - 1er. Domingo de Cuaresma
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     Oración preparatoria
     Querido Jesús, ayúdame a escuchar tus palabras con la mente y el corazón,
     y que tu Santo Espíritu me guíe para vivirla día a día. ¡Amén!
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Primera lectura: Gn 2, 7-9; 3, 1-7
   Después de haber creado el cielo y la tierra, el Señor Dios tomó polvo del suelo
   y con él formó al hombre; le sopló en la nariz un aliento de vida,
   y el hombre comenzó a vivir. Después plantó el Señor un jardín al oriente del Edén
   y allí puso al hombre que había formado.
   El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles,
   de hermoso aspecto y sabrosos frutos, y además, en medio del jardín,
   el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal.

   La serpiente era el más astuto de los animales del campo
   que había creado el Señor Dios. Un día le dijo a la mujer:
   “¿Es cierto que Dios les ha prohibido comer de todos los árboles del jardín?” 
   La mujer respondió:
   “Podemos comer del fruto de todos los árboles del jardín,
   pero del árbol que está en el centro, dijo Dios:
   ‘No comerán de él ni lo tocarán, porque de lo contrario, habrán de morir’ ”.

   La serpiente replicó a la mujer: “De ningún modo. No morirán.
   Bien sabe Dios que el día que coman de los frutos de ese árbol,
   se les abrirán a ustedes los ojos y serán como Dios, que conoce el bien y el mal”. 

   La mujer vio que el árbol era bueno para comer,
   agradable a la vista y codiciable, además, para alcanzar la sabiduría.

Tomó, pues, de su fruto, comió y le dio a su marido, que estaba junto a ella, el cual también comió.
Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos.
Entrelazaron unas hojas de higuera y se las ciñeron para cubrirse.
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Salmo Responsorial: Salmo 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17 (cf. 3a)
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados.
Contra ti sólo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

Devuélveme tu salvación, que regocija, mantén en mí un alma generosa.
Señor, abre mis labios, y cantará mi boca tu alabanza.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
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Segunda lectura: Rom 5, 12-19
Hermanos: Así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte,
y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.

Antes de la ley de Moisés ya existía el pecado en el mundo y, si bien es cierto que el pecado no se castiga cuando no hay ley,
sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron como pecó Adán,
cuando desobedeció un mandato directo de Dios. Por lo demás, Adán era figura de Cristo, el que había de venir.

Ahora bien, el don de Dios supera con mucho al delito. Pues si por el delito de uno solo hombre todos fueron castigados con la muerte,
por el don de un solo hombre, Jesucristo, se ha desbordado sobre todos la abundancia de la vida y la gracia de Dios.
Tampoco pueden compararse los efectos del pecado de Adán con los efectos de la gracia de Dios.
Porque ciertamente, la sentencia vino a causa de un solo pecado y fue sentencia de condenación,
pero el don de la gracia vino a causa de muchos pecados y nos conduce a la justificación.

En efecto, si por el pecado de un solo hombre estableció la muerte su reinado,
con mucho mayor razón reinarán en la vida por un solo hombre, Jesucristo,
aquellos que reciben la gracia superabundante que los hace justos.

En resumen, así como por el pecado de un solo hombre Adán, vino la condenación para todos,
así por la justicia de un solo hombre, Jesucristo, ha venido para todos la justificación que da la vida.
Y así como por la desobediencia de uno, todos fueron hechos pecadores,
así por la obediencia de uno solo, todos serán hechos justos.
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O bien: Rom 5, 12. 17-19
Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte,
y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.

En efecto, si por el pecado de un solo hombre estableció la muerte su reinado,
con mucho mayor razón reinarán en la vida por un solo hombre, Jesucristo,
aquellos que reciben la gracia superabundante que los hace justos.

En resumen, así como por el pecado de un solo hombre, Adán, vino la condenación para todos,
así por la justicia de un solo hombre, Jesucristo, ha venido para todos la justificación que da la vida.
Y así como por la desobediencia de uno, todos fueron hechos pecadores,
así por la obediencia de uno solo, todos serán hechos justos.
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Aclamación antes del Evangelio: Mt 4, 4
R.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
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Evangelio: Mt 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio.
Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre.
Entonces se le acercó el tentador y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”.
Jesús le respondió: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo
y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito:
Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna” 2
Jesús le contestó: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios” 3 
Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo:
“Te daré todo esto, si te postras y me adoras”.
Pero Jesús le replicó: “Retírate, Satanás,
porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás” 4

Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.
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Nota: 1. (Deut. 8,3).2. (Sal 91, 12). 3. (Deut 6, 16).4. (Deut. 6, 12).

TOA - 1er Dom de Cuaresma - No cedas en la lucha - Mt 4, 1-11 - con lecturas


La vida se puede ver de distintos modos, la forma más común es usando posturas antagónicas, por ejemplo: la lucha entre el pecado y la gracia, entre el egoísmo y la santidad, la justicia y la injusticia, la Verdad y la mentira. Esta aproximación nos ayuda a ubicarnos en el mundo y hacer que nuestro tiempo en la tierra sea exitoso si dejamos de lado el pecado y tratamos de vivir en la gracia de Dios y para su mayor gloria.  Las Escrituras de hoy muestran dos reacciones ante la tentación. Adán y Eva y Jesús.

Los primeros optan por seguir sus propias inclinaciones a la voluntad de Dios. Jesús obedece hasta el fin.  San Pablo habla sobre cómo las elecciones nos afectan: el pecado de Adán nos trajo problemas a todos, pero en la fidelidad a Cristo, el Señor, somos salvos y tenemos nueva vida.

Jesús, resiste la tentación y responde con sabiduría y conocimiento de las escrituras. Cuando le pide cambiar la piedra en pan, Jesús responde con Dt 8,3. Cuando Satán usa el Salmo 91 11-12 (Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos), Jesús responde con Dt 6,16. Finalmente, cuando le pide que lo adore, Jesús se niega y le responde con Dt 6, 13. El Salvador obediente, permanece fiel a lo que Dios Padre le pidió ser y hacer.

Un viejo sacerdote ciego animaba a sus penitentes a renovar sus esfuerzos con estas líneas inspiradoras:

"No estamos aquí para jugar, soñar, ir a la deriva.
Tenemos un buen trabajo por hacer, y cargas para levantar.
No evites la lucha, enfréntala.
Es un regalo de Dios.

La tentación, es de una forma u otra una parte inevitable de la vida. 
Si examinamos honestamente nuestra experiencia diaria, vamos a encontrar sus muchos aspectos presentes. 

La tentación genera impulsos o tendencias contrarias a la manera correcta de hacer las cosas. Racionalizar estas tentaciones, para hacerlas socialmente aceptables y políticamente correctas, es en sí misma una tentación insidiosa. 

“Nadie me dice cómo ser y cómo vivir”, “Yo vivo como me da la gana, los demás deben aceptarlo”, “A nadie le importa lo que sea , que me aguanten” 

Queremos imponer lo que para nosotros lo que es correcto e incorrecto, poner nuestros propios límites de conducta "aceptable", libre de cualquier mandamiento imaginario de Dios o de la sociedad. Es como si Adán exigiera comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. 

Nuestro verdadero crecimiento en madurez cristiana comienza por reconocer y aceptar nuestra vocación de luchar contra la tentación para lograr el comportamiento y las actitudes que Jesús espera de nosotros. Debemos someter nuestro comportamiento a su evangelio. 

Cristo y Adán muestran las dos reacciones opuestas frente a la tentación: 
1) Adán, arquetipo de la humanidad pecadora, evasiva, egoísta, encuentra razones plausibles para ceder a ella y se rebela contra la voluntad de Dios. 
2) Jesús, arquetipo del nuevo hombre que busca a Dios, resiste repetidamente la tentación y la vence. 

La tentación sólo puede ser conquistada por esta mezcla de paciencia y lealtad, apoyada por la confianza de que lo que Dios requiere de nosotros es lo que es mejor para nosotros.


ORACIÓN
"Admito que he hecho mal, y que soy un pecador. 
Me arrepiento por mis pecados.
Creo que Jesús murió por mi y que resucitó.
Por eso, confieso mis pecados.

Querido Dios,
por favor perdóname, y ayúdame a comenzar de nuevo.
Te pido que a partir de hoy
Tú seas el Jefe y Señor de mi corazón.
Ayúdame ahora a vivir para Ti.
Te agradezco por Tu gran amor y tu perdón.
Te lo pido en el nombre de Jesús, el Obediente Redentor.
¡Amén!"


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I Domingo de Cuaresma - ciclo A
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Primera lectura: Gn 2, 7-9; 3, 1-7
Después de haber creado el cielo y la tierra, el Señor Dios tomó polvo del suelo y con él formó al hombre; le sopló en la nariz un aliento de vida, y el hombre comenzó a vivir. Después plantó el Señor un jardín al oriente del Edén y allí puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, de hermoso aspecto y sabrosos frutos, y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal.

La serpiente era el más astuto de los animales del campo que había creado el Señor Dios. Un día le dijo a la mujer: "¿Es cierto que Dios les ha prohibido comer de todos los árboles del jardín?"

La mujer respondió: "Podemos comer del fruto de todos los árboles del jardín, pero del árbol que está en el centro, dijo Dios: 'No comerán de él ni lo tocarán, porque de lo contrario, habrán de morir' ".

La serpiente replicó a la mujer: "De ningún modo. No morirán. Bien sabe Dios que el día que coman de los frutos de ese árbol, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como Dios, que conoce el bien y el mal".

La mujer vio que el árbol era bueno para comer, agradable a la vista y codiciable, además, para alcanzar la sabiduría. Tomó, pues, de su fruto, comió y le dio a su marido, que estaba junto a ella, el cual también comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entrelazaron unas hojas de higuera y se las ciñeron para cubrirse.
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Salmo Responsorial: Salmo 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17

Por tu inmensa compasión y misericordia,
Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos
y purifícame de mis pecados
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

 Puesto que reconozco mis culpas,
tengo siempre presentes mis pecados.
Contra ti sólo pequé, Señor,
haciendo lo que a tus ojos era malo.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

 Crea en mí, Señor, un corazón puro,
un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti,
ni retires de mí tu santo espíritu.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

 Devuélveme tu salvación, que regocija,
mantén en mí un alma generosa.
Señor, abre mis labios,
y cantará mi boca tu alabanza.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
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Segunda lectura: Rom 5, 12-19
Hermanos: Así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.

Antes de la ley de Moisés ya existía el pecado en el mundo y, si bien es cierto que el pecado no se castiga cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron como pecó Adán, cuando desobedeció un mandato directo de Dios. Por lo demás, Adán era figura de Cristo, el que había de venir.

Ahora bien, el don de Dios supera con mucho al delito. Pues si por el delito de uno solo hombre todos fueron castigados con la muerte, por el don de un solo hombre, Jesucristo, se ha desbordado sobre todos la abundancia de la vida y la gracia de Dios. Tampoco pueden compararse los efectos del pecado de Adán con los efectos de la gracia de Dios. Porque ciertamente, la sentencia vino a causa de un solo pecado y fue sentencia de condenación, pero el don de la gracia vino a causa de muchos pecados y nos conduce a la justificación.

En efecto, si por el pecado de un solo hombre estableció la muerte su reinado, con mucho mayor razón reinarán en la vida por un solo hombre, Jesucristo, aquellos que reciben la gracia superabundante que los hace justos.

En resumen, así como por el pecado de un solo hombre Adán, vino la condenación para todos, así por la justicia de un solo hombre, Jesucristo, ha venido para todos la justificación que da la vida. Y así como por la desobediencia de uno, todos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno solo, todos serán hechos justos.

O bien:
Rom 5, 12. 17-19
Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.

En efecto, si por el pecado de un solo hombre estableció la muerte su reinado, con mucho mayor razón reinarán en la vida por un solo hombre, Jesucristo, aquellos que reciben la gracia superabundante que los hace justos.

En resumen, así como por el pecado de un solo hombre, Adán, vino la condenación para todos, así por la justicia de un solo hombre, Jesucristo, ha venido para todos la justificación que da la vida. Y así como por la desobediencia de uno, todos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno solo, todos serán hechos justos.
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Aclamación antes del Evangelio: Mt 4, 4
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
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Evangelio: Mt 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. 

Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. 

Entonces se le acercó el tentador y le dijo: 
"Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes"
Jesús le respondió: 
"Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios".

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: 
"Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna"
Jesús le contestó: 
"También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".

Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: 
"Te daré todo esto, si te postras y me adoras"
Pero Jesús le replicó: 
"Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás".

Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.
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domingo, 14 de diciembre de 2025

TOA - 7mo. Domingo - Una ética del Amor Activo - Mt 5, 38-48

Algunos cristianos gustan retratar a Dios como un ojo siempre vigilante. O un dedo levantado siempre advirtiendo. Muchos amenazan: "Dios siempre te ve y te va a castigar". Haciéndose eco de los sentimientos de Job, que se sentía oprimido pensando que Dios juzgaba sus faltas en todo momento y por eso lo castigaba. "¿Nunca quitarás tus ojos de mí?" se quejaba Job (Job 7:19).

Quizás muchos de nosotros nos centramos demasiado en las advertencias que olvidamos buscar suficiente estímulo práctico para amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.  "Sé santo, porque yo, el Señor tu Dios, soy santo", dice la primera lectura.

El principio de "ojo por ojo", no era una práctica tan bárbara en su origen. Estaba destinado a ayudar a las personas a ejercer cierta moderación hacia sus enemigos derrotados. Se conocía como la Ley de reciprocidad en la represalia y pone límites al nivel de venganza que podría tomarse por una lesión. De lo contrario, la guerra total sin restricciones podría extenderse por todo el mundo. Si no hay límites para la venganza, podríamos ver el colapso de la civilización y la muerte de todos. Hay un colapso de la cohesión en algunas partes de nuestro mundo, con la consiguiente inestabilidad e inundaciones de refugiados.

Incluso los primeros cristianos podrían ser pendencieros, algunos del lado de Pablo y otros de Apolos, etc. Pero esas tensiones, una vez curadas, pueden agudizar el enfoque de una comunidad. Llevaron a las personas de regreso a la oración, al diálogo y a un nuevo tipo de unidad. "Como el Señor te ha perdonado", dice San Pablo, "ponte el amor que une todo en perfecta armonía. Y deja que la paz de Cristo gobierne en tus corazones ".

Los pensadores anteriores a Jesús habían declarado el principio de no hacer a los demás lo que tú no quisieras que te hicieran a ti. Esa es quizás la ley básica que subyace a todos los modales y la cortesía. Pero Jesús lo pone más positivamente. En realidad, debemos HACER cosas por los demás ... Existe la historia del hombre que apareció en la puerta del cielo pidiendo entrada. Cuando San Pedro le preguntó por qué debería dejarlo entrar, el hombre respondió: "mis manos están limpias". "Sí", respondió Pedro, "¡pero están vacías!". La ética cristiana es la de un amor en acción, activo, que hace el bien.

La misericordia es el don excepcional de Dios, incluso del "Dios del Antiguo Testamento", que muchos imaginan como predominantemente duro y punitivo. El Salmo 102 enfatiza que Dios no es un juez sombrío, que busca condenar. Más bien, "El Señor es compasión y amor, lento para la ira y rico en misericordia". Nuestro Señor Salvador se preocupa solo por eliminar nuestros pecados y hacernos uno con él.
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Lectura Bíblica en Lenguaje Latinoamericano - Domingo 7mo. - TOA

Primera lectura: Lv 19, 1-2. 17-18
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: “Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: ‘Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo.

No odies a tu hermano ni en lo secreto de tu corazón. Trata de corregirlo, para que no cargues tú con su pecado.
No te vengues ni guardes rencor a los hijos de tu pueblo. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor’ ”.

Salmo Responsorial: Salmo 102, 1-2. 3-4. 8 y 10. 12-13 (8a)

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar.
No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos;
como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Segunda lectura: 1 Co 3, 16-23
Hermanos: ¿No saben ustedes que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
Quien destruye el templo de Dios, será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo.

Que nadie se engañe: si alguno de ustedes se tiene a sí mismo por sabio según los criterios de este mundo,
que se haga ignorante para llegar a ser verdaderamente sabio.
Porque la sabiduría de este mundo es ignorancia ante Dios, como dice la Escritura:
Dios hace que los sabios caigan en la trampa de su propia astucia.
También dice: El Señor conoce los pensamientos de los sabios y los tiene por vanos.

Así pues, que nadie se gloríe de pertenecer a ningún hombre, ya que todo les pertenece a ustedes:
Pablo, Apolo y Pedro, el mundo, la vida y la muerte, lo presente y lo futuro: todo es de ustedes; ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.

Aclamación antes del Evangelio: 1 Jn 2, 5
R. Aleluya, aleluya.
En aquel que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado a su plenitud.
R. Aleluya.


Evangelio: Mt 5, 38-48
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Han oído que se dijo:
Ojo por ojo, diente por diente;
pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo.
Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda;
al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto.
Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil.
Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda.

Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.
Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos,
hagan el bien a los que los odian
y rueguen por los que los persiguen y calumnian,
para que sean hijos de su Padre celestial,
que hace salir su sol sobre los buenos y los malos,
y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen?
¿No hacen eso mismo los publicanos?
Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario?
¿No hacen eso mismo los paganos?
Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto’’.

TOA - 6to. Domingo - Nuestras elecciones y sus consecuencias - Mt 5,17-37

Sirach dice: cada persona debe elegir entre la vida y la muerte ... y lo que elija se le dará. Las elecciones que hacemos a diario tienen valor de vida o muerte. Todos los días optamos en una dirección u otra.

Todos tenemos razones para elegir lo que elegimos.
A veces buscamos aprobación y aceptación, deseando encajar y ser apreciados. Elegimos en función de los costos, beneficios y riesgos involucrados. A veces podemos simplemente rendirnos y negarnos a elegir. A veces elegimos poder, control o seguridad.

A menudo elegimos por autoprotección o por ser más felices. También podríamos elegir hacer sentir mal a otro e intentar vengarnos de alguien; o más positivamente, podemos optar por hacer las paces y vivir en paz.

El reflexionar sobre nuestra experiencia al tomar decisiones nos lleva de regreso a nuestra lectura de Sirach.
Allí se nos sugiere que para nuestro bien, hay que tomar una decisión fundamental: la elección entre la vida y la muerte.
¿Dónde pasaré la eternidad?, pues, la elección que realmente importa al final es entre la vida y la muerte.
Este criterio final debería afectar a todas las demás opciones. o como se dice en Mc 8, 36;
¿De qué le sirve a una persona ganar el mundo entero y perder el alma?

Llevando esto a un nivel cotidiano: ¿podría describirse mi estilo de vida diaria como vivificante?
¿Elijo ayudar a mantener y nutrir mi vida y la de los demás? ¿O elijo mermar o ignorar el bien del otro?
¿Intento hacer de nuestro mundo un lugar mejor?

Sirach afirma que podemos guardar los mandamientos si realmente lo queremos.
Si bien Jesús nos establece un estándar muy alto, nos dice que con la confianza y la ayuda de Dios y de su Santo Espíritu
esto no es sólo posible sino que puede ser hasta cotidiano.

Tanto la lectura de Sirach como el Evangelio de hoy
nos invitan a evaluar nuestras formas habituales de elección y elegir siempre lo mejor: lo que viene de Dios.

El Sermón del Monte de Mt 5, 1-12 ofrece altos ideales morales, no un conjunto de mandamientos a cumplir.
Jesús prohíbe no solo el asesinato sino también formas menores de dañar a otros.
La importancia del perdón es tan grande que viene antes de los deberes estrictamente religiosos.
Jesús nos dice "deja tu regalo allí delante del altar y vete; primero a reconciliarte con tu vecino".
Debemos respetar no solo el derecho de las personas a la vida, sino también su derecho a la dignidad, al buen nombre y el respeto propio.

La prohibición de los juramentos no se toma literalmente en los países cristianos, donde los juramentos se toman en los tribunales de justicia.
Pero en una sociedad perfecta caracterizada por la confianza y la verdad,
los juramentos no deberían ser necesarios para reforzar nuestras palabras.

Jesús promovió una atmósfera de apertura y confianza.
Lo que él ofrece como suplemento a la Ley de Moisés es una moralidad de valores sostenidos desde el corazón.

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Lecturas Bíblias en Lenguaje Latinoamericano - TOA - 6to. Domingo

Primera lectura: Sir 15, 16-21

Si tú lo quieres, puedes guardar los mandamientos;
permanecer fiel a ellos es cosa tuya.
El Señor ha puesto delante de ti fuego y agua; extiende la mano a lo que quieras.
Delante del hombre están la muerte y la vida; le será dado lo que él escoja.

Es infinita la sabiduría del Señor; es inmenso su poder y él lo ve todo.
Los ojos del Señor ven con agrado a quienes lo temen;
el Señor conoce todas las obras del hombre.
A nadie le ha mandado ser impío y a nadie le ha dado permiso de pecar.


Salmo Responsorial: Salmo 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 (1b)
Dichoso el hombre de conducta intachable,
que cumple la ley del Señor.
Dichoso el que es fiel sus enseñanzas
y lo busca de todo corazón.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Tú, Señor, has dado tus preceptos
para que se observen exactamente.
Ojalá que mis pasos
se encaminen al cumplimiento
de tus mandamientos.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Favorece a tu siervo
para que viva y observe tus palabras.
Abreme los ojos
para ver las maravillas de tu voluntad.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
y yo lo seguiré con cuidado.
Enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor. 

Segunda lectura: 1 Co 2, 6-10
Hermanos: Es cierto que a los adultos en la fe les predicamos la sabiduría,
pero no la sabiduría de este mundo ni la de aquellos que dominan al mundo, los cuales van a quedar aniquilados.
Por el contrario, predicamos una sabiduría divina, misteriosa,
que ha permanecido oculta y que fue prevista por Dios desde antes de los siglos,
para conducirnos a la gloria. Ninguno de los que dominan este mundo la conoció,
porque, de haberla conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.

Pero lo que nosotros predicamos es, como dice la Escritura,
que lo que Dios ha preparado para los que lo aman, ni el ojo lo ha visto, ni el oído lo ha escuchado,
ni la mente del hombre pudo siquiera haberlo imaginado.
A nosotros, en cambio, Dios nos lo ha revelado por el Espíritu que conoce perfectamente todo,
hasta lo más profundo de Dios.

Aclamación antes del Evangelio: Cfr Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
R. Aleluya. 

Evangelio: Mt 5, 20-22. 27-28. 33-37
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“No crean que he venido a abolir la ley o los profetas;
no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud.

Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra,
que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.
Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores
y enseñe eso a los hombres,
 será el menor en el Reino de los cielos;
pero el que los cumpla y los enseñe,
será grande en el Reino de los cielos.
Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal;
el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos,
porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.
Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti,
porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.

También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio;
pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima,
expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento.
Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios;
ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no.
Lo que se diga de más, viene del maligno’’.

O bien: Mt 5, 20-22. 27-28. 33-37
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos,
ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento.
Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios;
ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no.
Lo que se diga de más, viene del maligno’’.

TOA - 5to Domingo - Que brille tu luz - Mt 5,13-16


En la India, cuando dos personas se encuentra, en vez de estrecharse las manos tienen la costumbre de unir sus manos e inclinarse frente al otro, es un gesto significativo y de gran respeto. Es una buen modo de contrarrestar el puño cerrado, que menciona hoy Isaías. Las manos unidas, denotan generosidad y respeto, hasta se podría decir que hay  disposición para orar con y por los demás. Si dejamos que nuestra vida sea moldeada por tales actitudes, entonces nuestra luz "brillará en las tinieblas". Jesús es aún más enfático cuando dice: "Tu luz debe brillar delante de los demás, para que viendo tus buenas obras, Puede dar la alabanza a su Padre que está en el cielo."

Hay una aparente contradicción en el dicho "hacer que tu luz brille" y el hecho de que Jesús pasó la mayor parte de su corta vida en la oscuridad de la remota aldea de Nazaret. Incluso tuvo tan poca influencia que los habitantes se negaron a verlo como otra cosa que no sea el carpintero, el hijo de José y María. San Marcos añade que Jesús mismo se asombró de su incredulidad; por eso,  él no pudo hacer ningún milagro allí debido a esa falta de fe, (Mc 6, 5). ¡qué tan coherente es Jesús, al decir que no esconda mi luz bajo una tina, cuando él vivía tan calladamente en Nazaret! Este mensaje no es fácil de desentrañar. 

Antes de comenzar su ministerio público, lo que Jesús vivió fue el heroísmo de la rutina ordinaria, a menudo aburrida, eso requiere su propia clase de coraje. Su vida en Nazaret estaba compuesta de trabajo y oración, sólo sus vecinos más cercanos fueron testigos de todo.

Lo que distingue a Jesús del resto de nosotros es su capacidad de permanecer en Dios, de anclar firmemente toda su vida en el Padre, de dejar que la Providencia sea la fuerza guía de su vida. Él lo dicen en Jn 5, 19: "El Hijo sólo puede hacer lo que ve al Padre, y todo lo que el Padre hace, el Hijo también lo hace".

Esta íntima unión con Dios no es algo que podemos ganar por nosotros mismos. Es el milagro de Dios, es la acción de Dios. Es como la parábola de la semilla que el granjero arroja en su campo. Noche y día, dormido o despierto, la semilla germina, brota, crece. El ocultamiento, se podría incluso decir, cómo la manera en que la gloria de Dios se revela en el El ocultamiento, es entonces, la manera en que la gloria de Dios se revela en el mundo. Despacio, silenciosa, poco a poco.

Para el pueblo de Nazaret, Jesús será sólo el hijo del carpintero; Sólo a través de la resurrección su verdadera identidad fue revelada a sus discípulos elegidos y al mundo.

A decir de San Juan de la Cruz, muchos de los grandes santos, también se esforzaron por permanecer siempre cerca de Dios, en "espera amorosa y atenta".
Esta frase también muestra la espiritualidad de la gran santa carmelita, Teresa de Lisieux, que murió a los 24 años, después de sólo 9 años en el convento. Muy pocas personas sabían de su existencia. Según su hermana, Pauline, varias de las otras monjas incluso pensaron que Teresa había venido al Carmel aparentemente para divertirse. Sin embargo, en menos de treinta años había sido canonizada santa. Dos años después, Teresa Martín, que nunca había abandonado el convento, fue proclamada Patrona de las Misiones Extranjeras.

¿Cómo se llegó a esto? Impresionado por la afirmación de San Pablo de que hay tres virtudes que soportan (la fe, la esperanza y el amor) ... y la mayor de ellas es el amor, Teresa vio su misión en la vida. "En el corazón de la Iglesia", dijo, "yo seré amor". Y de su tranquila vida en su convento, la gloria de Dios debía ser revelada de una manera especial al mundo.

Oración:
Dios nuestro, cuida a tu familia con incansable bondad,
y, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza,
defiéndela siempre con tu protección.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.


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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - 5to Domingo TOA

Primera lectura: Is 58, 7-10
Esto dice el Señor: "Comparte tu pan con el hambriento,
abre tu casa al pobre sin techo, viste al desnudo
y no des la espalda a tu propio hermano.

Entonces surgirá tu luz como la aurora
y cicatrizarán de prisa tus heridas;
te abrirá camino la justicia
y la gloria del Señor cerrará tu marcha.

Entonces clamarás al Señor y él te responderá;
lo llamarás y él te dirá: 'Aquí estoy'.

Cuando renuncies a oprimir a los demás
y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva;
cuando compartas tu pan con el hambriento
y sacies la necesidad humillado,
brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía''.

Salmo Responsorial: Salmo 111, 4-5. 6-7. 8a y 9
R. (4a) El justo brilla como una luz en las tinieblas.
Quien es justo, clemente y compasivo. como una luz en las tinieblas brilla.
Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente jamás se desvairán.
R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.
El justo no vacilará; vivirá su recuerdo para siempre.
No temerá malas noticias, porque en el Señor vive confiadamente.
R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.
Firme está y sin temor s corazón. Al pobre da limosna,
obra siempre conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria.
R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.

Segunda lectura: 1 Co 2, 1-5
Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.

Aclamación antes del Evangelio: Jn 8, 12b
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
R. Aleluya.

Evangelio: Mt 5, 13-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos''.