lunes, 13 de junio de 2022

TOA - Fiesta de Pentecostés - Jn 20,19-23

Celebramos hoy la fiesta solemne de Pentecostés cincuenta días después de la Pascua. 
Fiesta del Espíritu Santo y la «inauguración» de la misión de la Iglesia.

Hch 2,1-11: Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar
Salmo responsorial 103:
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra
1Cor 12,3b-7.12-13:
Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo
Jn 20,19-23: Reciban el Espíritu Santo



La primera lectura de los Hechos es una construcción de San Lucas que quiere explicar la razón por la que los discípulos, como Jesucristo, tienen el poder para hacer las maravillas que ellos hacen.

Para eso, Lucas recoge la «fiesta de las semanas» del antiguo Israel que celebraba la conmemoración de la llegada del pueblo al Sinaí donde Yahvé le entrega las tablas de la Ley a Moisés en medio de truenos relámpagos y viento huracanado. 

Los elementos simbólicos del Sinaí y de Pentecostés, son elementos simbólicos
de gran resonancia cósmica donde se que manifiestan la intervención renovadora de Dios en la historia humana.

En su carta a los Corintios, Pablo resalta la acción del Espíritu en la vida de los creyentes y en la construcción de la Comunidad eclesial.

El Espíritu une la misión de la Iglesia a la misión de Jesús. 

Pablo sabe de las divisiones al interior de esta comunidad, por eso insiste que los dones, los carismas, los ministerios y los servicios vienen de un mismo Espíritu.

Dice que todos los carismas, dones y ministerios
están en función del crecimiento de la Iglesia. 

La acción del Espíritu cualifica la misión de la Iglesia en el mundo 
y no sólo para la santificación individual. 

En el Evangelio, Juan presenta dos escenas contrastantes.
1) Los discípulos encerrados en una casa, llenos de miedo y al anochecer.
2) Jesús que entra, les comunica la paz, les muestra sus heridas como signo de su presencia real, 
    los llenan de alegría y les comunica el Espíritu que los hace listos para la misión.

Jesús cambia su miedo, oscuridad, encierro y aislamiento en: paz, alegría y envío misionero.  El Espíritu con su acción misteriosa transforma al creyente y a la comunidad. Hace que la Resurrección, ascensión, irrupción del Espíritu y la misión eclesial se muestren íntimamente articuladas.

Estos no son momentos aislados e indivuduales son momentos  grupales, simultáneos, progresivos y dinamizadores en la comunidad creyente.

Jesús promete a sus discípulos que pronto regresará, que nos les dejará solos y ¡cumple! Les dijo que el Espíritu Santo de Dios les ayudará a entender todo lo que él les anunció y ¡eso sucede! 

Al soplar sobre ellos como Dios sopló para crear al ser humano, Jesús les comunica el Espíritu que todo lo crea y lo hace nuevo.
Ellos son las personas nuevas de la creación restaurada por la entrega amorosa de Jesús. 

- Con la irrupción del Espíritu Santo en la historia humana comienza una nueva forma de experimentar a Dios.
- Pentecostés es el comienzo de la etapa definitiva en la historia de la salvación.
- Es el comienzo de la predicación del evangelio por parte de la Iglesia apostólica. 
- El Espíritu empuja la Iglesia más allá de las fronteras geográficas, sociales y culturales y todos entienden el mensaje 
   en su propia lengua. Todos los pueblos hasta entonces conocidos indican que el mensaje evangélico es universal.
- Se hace en comunidad, cuando los discípulos están reunidos, y su anuncio inaugura una nueva comunidad.

A veces, la violencia, injusticias, miseria y la corrupción de la sociedad nos llenan de desesperanza, miedo y desaliento. No vemos salidas y nos encerramos en nosotros mismos, en nuestros asuntos individuales y olvidamos del gran asunto de Jesús. De repente, Él irrumpe en nuestro interior, traspasa las puertas del corazón e ilumina el entendimiento para comprender que no nos ha abandonado, que sigue presente en la vida del creyente, en la comunidad y en el mundo.

Lo reconocemos actuando en muchas personas y organizaciones que luchan contra todas las formas de pecado que nos deshumanizan y alienan. El Espíritu de Dios sigue actuando en la historia aunque no lo percibamos porque lo hace en silencio.  Muchas veces no lo sentimos porque actúa en forma muy sencilla a través de gestos que pueden pasar desapercibidos. La prisa y preocupación diaria nos impide escucharlo y reconocerlo. Hay que procurar un tiempo de oración más profunda, tratando de escuchar las mociones que el Espíritu suscita en mí, en mi comunidad y en el mundo, en el compromiso del amor, de la atención a los pobres.


Oración
Dios nuestro, Espíritu inasible, Luz sobre toda luz,
Amor que está en todo amor, Fuerza y Vida 
que alienta en toda la Creación:
derrámate hoy de nuevo sobre toda la Creación 
y sobre todos los pueblos,
para que buscándote más allá
de los diferentes nombres
con que te invocamos, 
podamos encontrarte, y podamos encontrarnos en ti
unidos en amor a todo lo que existe.
Tú que vives y haces vivir,
por los siglos de los siglos.
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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - Pentecostés: Misa del día

Hechos de los apóstoles 2,1-11: Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.
De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban,
y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos. 
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas,
según el Espíritu les concedía que se expresaran.

Estaban de paso en Jerusalén judíos piadosos, llegados de todas las naciones que hay bajo el cielo. 
Y entre el gentío que acudió al oír aquel ruido, cada uno los oía hablar en su propia lengua. 
Todos quedaron muy desconcertados y se decían, llenos de estupor y admiración:
«Pero éstos ¿no son todos galileos?
¡Y miren cómo hablan! Cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa.
Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del Ponto y Asia,
de Frigia, Panfilia, Egipto y de la parte de Libia que limita con Cirene. Hay forasteros que vienen de Roma,
unos judíos y otros extranjeros, que aceptaron sus creencias, cretenses y árabes.
Y todos les oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios.»

Salmo responsorial: 103 (104) 1, 24, 29-30, 31, 34
Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas.
R./ Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra.
R./ Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras.
Que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor.
R./ Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

1Corintios 12,3b-7.12-13: Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo
Ahora les digo que ninguno puede gritar: «¡Maldito sea Jesús!» si el espíritu es de Dios; 
y nadie puede decir: «¡Jesús es el Señor!», sino con un espíritu santo. 

Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos.
La manifestación del Espíritu que a cada uno se le da es para provecho común.

Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, 
todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo. Hemos sido bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo, ya fuéramos judíos o griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu.

Juan 20,19-23: Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo. Reciban el Espíritu Santo
Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por la tarde con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!» 
Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. 
Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.»
Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Reciban el Espíritu Santo: a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.»

TOA - Fiesta de Pentecostes - El espíritu da fruto - Jn 20, 19-23

Fiesta solemne de Pentecostés cincuenta días después de la Pascua. Fiesta del Espíritu Santo y comienzo de la misión de la Iglesia.

La imagen tradicional de la paloma con que se representa al Espíritu Santo se extrae de la escena del bautismo de Jesús.
En Latinoamérica, bien puede ser representado con el Colibrí, Picaflor o Chuparosas.  En Pentecostés celebramos la fiesta del Espíritu Santo.

Hay otras dos imágenes del Espíritu Santo en la lectura de hoy de los Hechos de los Apóstoles. Lucas dice que todos los que se reunieron en una habitación escucharon lo que sonó como un poderoso viento del cielo; continúa diciendo que les apareció algo que parecía lenguas de fuego. El Espíritu Santo es imposible de visualizar, porque el Espíritu no puede ser visto como tal. Sin embargo, el Espíritu Santo es profundamente real.

Muchas cosas del universo son reales aunque invisibles a simple vista. Lo que vemos con nuestros ojos es solo una fracción de nuestro mundo físico. El Espíritu Santo pertenece al mundo espiritual, y naturalmente no puede ver al Espíritu con nuestros ojos. San Pablo usa una imagen dibujada de la naturaleza cuando dice que el Espíritu da fruto. Se refiere al efecto visible del Espíritu en la vida de uno. Es posible que no podamos ver al Espíritu Santo, pero podemos ver el efecto del Espíritu en nuestra vida, así como no podemos ver el viento pero podemos ver el efecto del viento en las personas y los objetos de diversos tipos.

Pablo dice que dondequiera que encontremos amor, alegría, paz, paciencia, bondad, bondad, confianza, gentileza y dominio propio, el Espíritu está trabajando allí. El Espíritu se hace visible en y a través de estas cualidades y virtudes. Jesús tenía todas esas cualidades porque estaba lleno del Espíritu Santo, lleno de la vida de Dios.

En su carta a los romanos Pablo declara maravillosamente: "El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones a través del Espíritu Santo que nos ha sido dado". También indica en la segunda lectura de hoy (1 Cor) que el Espíritu está actuando en nuestras vidas, para hacernos más como Jesús. Las cosas buenas que hace la gente son todas manifestaciones del Espíritu de Dios. Lo espiritual no es algo de otro mundo; es la humanidad en su mejor momento.

En la historia de Pentecostés, la humanidad aparece en su mejor momento, unida y compartiendo sabiduría. Pentecostés trajo una maravillosa unión de personas de todo el Imperio Romano. Se unieron para admirar y alabar las maravillas de Dios. A pesar de las diferencias de idioma y cultura, hubo una verdadera comunión entre ellos.

Dondequiera que exista comunión de corazón y mente entre personas de diferentes orígenes, el Espíritu Santo está trabajando. La unidad en la diversidad es la marca del Espíritu.

Jesús señala otra manifestación del Espíritu: la búsqueda de la verdad.
Solo el Espíritu puede guiarnos a la verdad completa.
Si alguien busca realmente la verdad y participa en buenas obras con otros, allí está el Espíritu actuando.
La plenitud de la verdad y el amor siempre está más allá de nosotros;
pero el Espíritu es dado para guiarnos hacia la verdad y el amor completos, en toda su altura y profundidad.

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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano, Domingo de Pentecostés
Misa del día - Ciclo A

Primera lectura: Hch 2, 1-11
El día de Pentecostés,
todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. 

De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo,
como cuando sopla un viento fuerte, 
que resonó por toda la casa donde se encontraban. 

Entonces aparecieron lenguas de fuego,
que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; 
se llenaron todos del Espíritu Santo
y empezaron a hablar en otros idiomas, 
según el Espíritu los inducía a expresarse.

En esos días había en Jerusalén
judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. 
Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, 
porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.

Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: 
"¿No son galileos, todos estos que están hablando?
¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? 
Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, 
en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. 
Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. 
Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua".

Salmo Responsorial: Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (30)
Bendice, al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa es su grandeza.
¡Qué numerosas son tus obras, Señor! La tierra está llena de tus creaturas.
R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.
Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al polvo.
pero envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra.
R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.
Que Dios sea glorificado para siempre y se goce en sus creaturas.
Ojalá que le agraden mis palabras y yo me alegraré en el Señor.
R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.

Segunda Lectura: 1 Cor 12, 3b-7. 12-13
Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús "Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo.
Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. 
Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. 
Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. 
En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.

Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, 
así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, 
hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.

Secuencia
Ven, Dios Espíritu Santo,
y envíanos desde el cielo
tu luz, para iluminarnos.

Ven ya, padre de los pobres,
luz que penetra en las almas,
dador de todos los dones.

Fuente de todo consuelo,
amable huésped de alma,
paz en las horas de duelo.

Eres pausa en al trabajo;
brisa, en un clima de fuego;
consuelo, en medio del llanto.

Ven, luz santificadora,
y entra hasta el fondo del alma
de todos los que te adoran.

Sin tu inspiración
divina los hombres nada
podemos y el pecado nos domina.

Lava nuestras inmundicias,
fecunda nuestras desiertos
y cura nuestras heridas.

Doblega nuestra soberbia,
calienta nuestras frialdad,
endereza nuestras sendas.

Concede a aquellos que ponenen ti
su fe y su confianza
tus siete sagrados dones.

Danos virtudes y méritos,
danos una buena muerte
y contigo el gozo eterno.

Aclamación antes del Evangelio
R.
Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
R. Aleluya.

Evangelio: Jn 20, 19-23
Al anochecer del día de la resurrección,
estando cerradas las puertas de la casa
donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, 
se presentó Jesús en medio de ellos
y les dijo: "La paz esté con ustedes". 

Dicho esto, les mostró las manos y el costado.

Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús: 
"La paz esté con ustedes.
Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo".

Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. 
A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".
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Reflexion Alternativa

¿Quiénes estuvieron presentes en Pentecostés?
El Leccionario Romano traduce Hechos 2: 1 como: "... los apóstoles estaban todos juntos en un solo lugar ..." Esto da una interpretación particular al texto, sugiriendo que solo los doce apóstoles fueron los destinatarios del Espíritu en Pentecostés. El texto real dice que cuando llegó el día de Pentecostés, ésan pantes homou epi to auto, (literalmente "ESTÁN TODOS juntos en un solo lugar"). ¿Quiénes eran esos "TODOS" que estaban presentes?

El capítulo anterior enumera once de los Doce elegidos del Señor, ahora reunidos en el aposento alto, "dedicándose constantemente a la oración, junto con ciertas mujeres, incluida María, la madre de Jesús, así como sus hermanos" (1:14). El siguiente verso se refiere a un grupo más grande de creyentes (alrededor de 120 personas en total) entre los cuales Pedro se puso de pie, para proponer la selección de un reemplazo para Judas (Hch 1:15).

Después de que se hizo la selección (por elección, seguido de un sorteo), las palabras finales de ese capítulo dicen que Matías "fue agregado a los once apóstoles" (μετa τwν eνδεκα aποστόλων, Hechos 1:26). Pero no está claro en la historia en su conjunto que ELLOS que estaban todos juntos en un solo lugar y recibieron el don del Espíritu Santo, se refieren solo al círculo restaurado de los Doce.

La respuesta a este acertijo podría tener implicaciones prácticas para la eclesiología. ¿No podría el grupo que experimentó el primer Pentecostés incluir a toda la comunidad de fe de 120 personas, o al menos al grupo más pequeño (quizás veinte en total), formado por los apóstoles, más ciertas mujeres y María, la madre de Jesús, así como ¿sus hermanos? La mayoría de las pinturas del evento de Pentecostés incluyen a Nuestra Señora, flanqueada por los Doce, pero sin ningún otro destinatario. Pero San Lucas pudo haber significado que se le dio poder espiritual a todo el grupo que aún atesoraba la memoria y el mensaje de Jesús. Podría disminuir su historia si limitáramos su escena de Pentecostés solo a los inspiradores de los Doce que se convirtieron en los líderes fundadores de una iglesia estructurada.



Solemnidad de la Santísima Trinidad - 3, 16-18

 Durante el siglo pasado, muchos debates se han centrado en el pensamiento de tres figuras destacadas, Charles Darwin, Sigmund Freud y Karl Marx, a quienes algunos han llamado "trinidad impía".


Nos empujaron al mundo moderno a menudo a pesar de nuestras protestas.

La teoría de la evolución de Darwin fue recibida con aullidos de burla por las iglesias establecidas, y tuvo que luchar por el reconocimiento.

Freud abrió el universo del inconsciente y afectó profundamente las actitudes convencionales.

Las teorías sociales de Karl Marx han dominado casi la mitad del mundo
y han influido considerablemente en la otra mitad.
De los tres, sólo la teoría de la evolución de Darwin permanece bastante intacta.

El mundo desarrollado ha desacreditado en gran medida a Marx
y las teorías de Freud son cada vez más impugnadas.
El tiempo ha cobrado su precio de "la trinidad impía".

Hoy celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, un misterio fuera del alcance del tiempo
y más allá de la comprensión del razonamiento humano.
Es un misterio de nuestra fe.
Sólo podemos echar un vistazo en la oscuridad en busca de destellos de luz para tratar de explicarlo.
La figura tres simboliza la completitud y la perfecta simetría,
y vuelve a aparecer en todos los momentos clave de la historia de Cristo.

Según la tradición judía, todo lo que se hace tres veces se considera como permanente.
Eso es llamado "Jazaká". 

El número tres representa permanencia y estabilidad y añade fuerza a nuestras acciones.
Si el número dos es diferencia, división (izquierda y derecha, dar vs. restringir),
el tres representa la integración de uno y dos.

La vida de Cristo reflejaba constantemente la Trinidad.

Tres figuras conforman el pesebre de Belén: la Sagrada Familia de Jesús, María y José.

Sus primeros visitantes fueron los tres sabios.

Más tarde, en el desierto preparándose para comenzar su vida pública,
Jesús fue tentado tres veces por el diablo.

Una buena historia debe tener un principio, un medio y un final.

Cristo era un narrador por excelencia y tres figuras prominentemente en sus parábolas.
El Hijo Pródigo es sobre un padre y sus dos hijos;
El buen samaritano habla de los tres transeúntes, el sacerdote, el levita y el samaritano;
El sembrador sembró su semilla en tres tipos de tierra, produciendo tres tipos de cosecha.

La escena de la crucifixión tiene tres figuras, Cristo entre dos ladrones.
Antes de su resurrección, pasó tres días en la tumba.
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Lectura Bíblica en lenguaje Latinoamericano - Solemnidad de la Santísima Trinidad

Primera lectura: Ex 34, 4b-6. 8-9
En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí,
llevando en la mano las dos tablas de piedra, como le había mandado el Señor.
El Señor descendió en una nube y se le hizo presente.

Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y el Señor, pasando delante de él, proclamó:
"Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel".

Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró, diciendo:
"Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate venir ahora con nosotros,
aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados,
y tómanos como cosa tuya".
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Salmo Responsorial: Daniel 3, 52. 53. 54. 55. 56
R. Bendito seas, Señor, para siempre.
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres:
Bendito tu nombre santo y glorioso.
R. Bendito seas, Señor, para siempre.

Bendito seas en el templo santo y glorioso.
Bendito seas en el trono de tu reino.
R. Bendito seas, Señor, para siempre.

Bendito eres tú, Señor,
que penetras con tu mirada los abismos
y te sientas en un trono rodeado de querubines.
Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo.
R. Bendito seas, Señor, para siempre.
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Segunda lectura: 2 Co 13, 11-13
Hermanos: Estén alegres, trabajen por su perfección,
anímense mutuamente, vivan en paz y armonía.
Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes.

Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz. Los saludan todos los fieles.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo,
el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo 
estén siempre con ustedes.
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Aclamación antes del Evangelio: Apoc 1, 8
R. Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá.
R. Aleluya.
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Evangelio: Jn 3, 16-18

"Tanto amó Dios al mundo,
que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en él no perezca,
sino que tenga la vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo,
sino para que el mundo se salvara por él.

El que cree en él no será condenado;
pero el que no cree ya está condenado,
por no haber creído en el Hijo único de Dios".

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NOTAS:
El número tres en la Biblia
El tres es considerado el símbolo de la “perfección divina” debido a la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo); así como también “el tercer día según las Escrituras” de la muerte y resurrección del Señor: “como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mt 12,40). En el Evangelio de Juan, dijo Jesús a los judíos: “destruyan este templo y en tres días lo levantaré” (Cf. 2, 19). El Señor resucitó a tres personas cuando estuvo en la tierra. A su amigo Lázaro, al hijo único de una viuda y a una muchacha. En el Antiguo Testamento, hay también tres casos de resucitados (Cf. 1 Re 17,9-24; 2 Re 4,18-35; 2 Re 13,21). En toda la Biblia hay un total de seis personas resucitadas. Las seis que resucitaron -sin embargo- murieron nuevamente. El séptimo resucitado fue el propio Señor Jesús. Él jamás murió de nuevo. Jesús resucitó el tercer día y se apareció por 3 veces a los Apóstoles.

El número 3 aparece abundantemente en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento, tres veces los serafines claman “Santo, Santo, Santo” (Is 6,3); también así lo hacen los cuatro seres frente al trono de Dios en el libro del Apocalipsis (Apo 4,8). Tres veces es dada la bendición divina en el libro de los Números (Nu 6,23-26). En estas bendiciones, el nombre del Señor aparece tres veces. El Arca de Noé tenía 3 pisos. Son tres los hijos de Noé (Gn 6,10); tres los amigos de Job (Jb 2,11); tres los invitados de Abrahám (Gn 18,2); tres los amigos del profeta Daniel (Dn 3,23) y 3 las veces que Dios llamó al profeta Samuel (1 Sm 3,8).

En el Nuevo Testamento, el tres es llamado “número divino” por ser mencionado con frecuencia en relación con las cosas santas: “el Espíritu, el agua y la sangre” dice la Carta de San Juan (1 Jn 5,18). El ser humano está conformado por espíritu, cuerpo y alma según el Apóstol San Pablo (1 Ts 5,23). También están las tres oraciones que el mismo Apóstol hizo pidiendo que le sea sacado el aguijón de la carne que lo perturbaba (2 Co 12,8). Son tres las virtudes: fe, esperanza y caridad. Las tentaciones de Jesús en el desierto fueron tres (Lc 4,3-10) y el Señor repitió por tres veces las palabras “está escrito” aludiendo a la Palabra de Dios para ahuyentar al Maligno. Jesús fue crucificado en la hora tercera y hubo tres horas de tinieblas cuando Él estaba en la Cruz. Son tres las negaciones de Pedro y 3 las preguntas del Señor Resucitado al mismo Apóstol.
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Santo de la semana: San Bernabé.
Bernabé fue uno de los más entusiastas y admirados miembros de la Iglesia primitiva, visto como "un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de la fe." Confiado por los apóstoles, compartió su propiedad con los pobres y logró que el converso antiguo perseguidor, Saulo / Pablo, sea aceptado  plenamente por los cristianos en Jerusalén. Más tarde, animó a la joven iglesia en Antioquía, y se fue al extranjero en misión con el apóstol Pablo. Bernabé mostró la clase de personalidad altruista, confiable, alentadora que lo convirtió en un embajador ideal para el Evangelio.
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domingo, 1 de noviembre de 2020

Todos Los Santos - Solemnidad

Primera lectura: Apoc 7, 2-4. 9-14
Salmo Responsorial: Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6
Segunda lectura: 1 Jn 3, 1-3
Aclamación antes del Evangelio: Mt 11, 28
Evangelio: Mt 5, 1-12
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Primera lectura: Apoc 7, 2-4. 9-14
Yo, Juan, vi a un ángel que venía del oriente.
Traía consigo el sello del Dios vivo y gritaba con voz poderosa a los cuatro ángeles encargados de hacer daño a la tierra y al mar.
Les dijo:
"¡No hagan daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que terminemos de marcar con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios!"
Y pude oír el número de los que habían sido marcados: eran ciento cuarenta y cuatro mil, procedentes de todas las tribus de Israel.

Vi luego una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla.
Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas.
Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero;
iban vestidos con una túnica blanca; llevaban palmas en las manos y exclamaban con voz poderosa:
"La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero".

Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes,
cayeron rostro en tierra delante del trono y adoraron a Dios, diciendo: 
"Amén. La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza, se le deben para siempre a nuestro Dios".

Entonces uno de los ancianos me preguntó: 
"¿Quiénes son y de dónde han venido los que llevan la túnica blanca?" 
Yo le respondí: "Señor mío, tú eres quien lo sabe". 
Entonces él me dijo: "Son los que han pasado por la gran persecución y han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero".


Salmo Responsorial: Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6

Del Señor es la tierra y lo que ella tiene,
el orbe todo y los que en él habitan,
pues él lo edificó sobre los mares
el fue quien lo asentó sobre los ríos.
R. Esta es la clase de hombres que te buscan, Señor.

¿Quién subirá hasta el monte del Señor?
¿Quién podrá estar en su recinto santo?
El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso.
R. Esta es la clase de hombres que te buscan, Señor.

Ese obtendrá la bendición de Dios,
y Dios, su salvador, le hará justicia.
Esta es la clase de hombres que te buscan
y vienen ante ti, Dios de Jacob.
R. Esta es la clase de hombres que te buscan, Señor.

Segunda lectura: 1 Jn 3, 1-3
Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. 
Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él.

Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. 
Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí mismo para ser tan puro como él.

Aclamación antes del Evangelio: Mt 11, 28
R. Aleluya, aleluya.
Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados por la carga,
y yo los aliviaré, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio: Mt 5, 1-12
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. 
Entonces se le acercaron sus discípulos. 
Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:

"Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos serán ustedes, cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía.
Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos".
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El resplandeciente texto del Apocalipsis los llama "una multitud que nadie podía contar" - debido a la rica misericordia de Dios, y como Jesús aseguró a sus amigos antes de su partida de esta vida, en la Casa del Padre hay muchas mansiones.  Más que de Seguro, hay lugar para todos y cada uno de nosotros en la casa de Dios, y el camino más seguro de llegar allá es aferrándonos a nuestro Salvador que es "el Camino, la Verdad y la Vida".

En una clase con niños de nueve años, un sacerdote preguntó una vez: "¿Qué debemos hacer para llegar a ser un santo?" Una mano se levantó: "Morir, Padre", dijo el niño. Jesús nos diría más bien: "¡Vive tu vida a plenitud!" Porque de hecho, la santidad comienza aquí y ahora.

Con toda honestidad debemos aceptar que la vida más allá de la tumba está bastante más allá de nuestro rango de conocimiento, porque "ningún ojo ha visto, ningún oído ha oído, lo que Dios ha preparado" [1 Cor 2: 9]. Y sin embargo, las imágenes de la Biblia y la tradición cristiana nos ofrecen un anticipo de lo que nos está esperando, más allá de este mundo actual. Confiamos en que aquellos que han partido para unirse a Dios antes que nosotros no son santos de yeso, ni oscuras y difusas sombras, sino personas que han vivido la vida con tanto amor y decencia que se fueron directamente hacia el Dios que nos creó a Su imagen, para estar delante de nuestro Hacedor.

Ellos entraron marchando felices de de saber que se encontrarían cara a cara con Aquel que siempre los tuvo en la palma de su mano. Ellos son héroes de nuestra Iglesia pero también son gente común.

Algunos han inspirado a la iglesia durante siglos, y otros son héroes no reconocidos, que vivieron una vida tranquila de familia, trabajo y amistad, encarnando el espíritu del Evangelio, como pacificadores, puros de corazón y mansos de espíritu.

En el Evangelio, Jesús nos da su desafiante consejo para ser buenas personas. Él nos aconseja cómo ser la mejor gente que podemos ser y desarrollar las cualidades que quiere ver en nosotros, sus seguidores. 

Mirando esas ocho cualidades propuestas podemos ver que son lo opuesto a los muchos estándares y valores propuestos en la cultura de este mundo. Los Santos trataron de vivir a plenitud esas cualidades y por eso hoy viven para siempre con Él. 


domingo, 6 de septiembre de 2020

TOA - 7mo. Domingo - Una ética del Amor Activo - Mt 5, 38-48

Algunos cristianos gustan retratar a Dios como un ojo siempre vigilante. O un dedo levantado siempre advirtiendo. Muchos amenazan: "Dios siempre te ve y te va a castigar". Haciéndose eco de los sentimientos de Job, que se sentía oprimido pensando que Dios juzgaba sus faltas en todo momento y por eso lo castigaba. "¿Nunca quitarás tus ojos de mí?" se quejaba Job (Job 7:19).

Quizás muchos de nosotros nos centramos demasiado en las advertencias que olvidamos buscar suficiente estímulo práctico para amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.  "Sé santo, porque yo, el Señor tu Dios, soy santo", dice la primera lectura.

El principio de "ojo por ojo", no era una práctica tan bárbara en su origen. Estaba destinado a ayudar a las personas a ejercer cierta moderación hacia sus enemigos derrotados. Se conocía como la Ley de reciprocidad en la represalia y pone límites al nivel de venganza que podría tomarse por una lesión. De lo contrario, la guerra total sin restricciones podría extenderse por todo el mundo. Si no hay límites para la venganza, podríamos ver el colapso de la civilización y la muerte de todos. Hay un colapso de la cohesión en algunas partes de nuestro mundo, con la consiguiente inestabilidad e inundaciones de refugiados.

Incluso los primeros cristianos podrían ser pendencieros, algunos del lado de Pablo y otros de Apolos, etc. Pero esas tensiones, una vez curadas, pueden agudizar el enfoque de una comunidad. Llevaron a las personas de regreso a la oración, al diálogo y a un nuevo tipo de unidad. "Como el Señor te ha perdonado", dice San Pablo, "ponte el amor que une todo en perfecta armonía. Y deja que la paz de Cristo gobierne en tus corazones ".

Los pensadores anteriores a Jesús habían declarado el principio de no hacer a los demás lo que tú no quisieras que te hicieran a ti. Esa es quizás la ley básica que subyace a todos los modales y la cortesía. Pero Jesús lo pone más positivamente. En realidad, debemos HACER cosas por los demás ... Existe la historia del hombre que apareció en la puerta del cielo pidiendo entrada. Cuando San Pedro le preguntó por qué debería dejarlo entrar, el hombre respondió: "mis manos están limpias". "Sí", respondió Pedro, "¡pero están vacías!". La ética cristiana es la de un amor en acción, activo, que hace el bien.

La misericordia es el don excepcional de Dios, incluso del "Dios del Antiguo Testamento", que muchos imaginan como predominantemente duro y punitivo. El Salmo 102 enfatiza que Dios no es un juez sombrío, que busca condenar. Más bien, "El Señor es compasión y amor, lento para la ira y rico en misericordia". Nuestro Señor Salvador se preocupa solo por eliminar nuestros pecados y hacernos uno con él.
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Lectura Bíblica en Lenguaje Latinoamericano - Domingo 7mo. - TOA

Primera lectura: Lv 19, 1-2. 17-18
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: “Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: ‘Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo.

No odies a tu hermano ni en lo secreto de tu corazón. Trata de corregirlo, para que no cargues tú con su pecado.
No te vengues ni guardes rencor a los hijos de tu pueblo. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor’ ”.

Salmo Responsorial: Salmo 102, 1-2. 3-4. 8 y 10. 12-13 (8a)

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar.
No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos;
como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Segunda lectura: 1 Co 3, 16-23
Hermanos: ¿No saben ustedes que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
Quien destruye el templo de Dios, será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo.

Que nadie se engañe: si alguno de ustedes se tiene a sí mismo por sabio según los criterios de este mundo,
que se haga ignorante para llegar a ser verdaderamente sabio.
Porque la sabiduría de este mundo es ignorancia ante Dios, como dice la Escritura:
Dios hace que los sabios caigan en la trampa de su propia astucia.
También dice: El Señor conoce los pensamientos de los sabios y los tiene por vanos.

Así pues, que nadie se gloríe de pertenecer a ningún hombre, ya que todo les pertenece a ustedes:
Pablo, Apolo y Pedro, el mundo, la vida y la muerte, lo presente y lo futuro: todo es de ustedes; ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.

Aclamación antes del Evangelio: 1 Jn 2, 5
R. Aleluya, aleluya.
En aquel que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado a su plenitud.
R. Aleluya.


Evangelio: Mt 5, 38-48
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Han oído que se dijo:
Ojo por ojo, diente por diente;
pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo.
Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda;
al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto.
Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil.
Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda.

Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.
Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos,
hagan el bien a los que los odian
y rueguen por los que los persiguen y calumnian,
para que sean hijos de su Padre celestial,
que hace salir su sol sobre los buenos y los malos,
y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen?
¿No hacen eso mismo los publicanos?
Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario?
¿No hacen eso mismo los paganos?
Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto’’.

TOA - 6to. Domingo - Nuestras elecciones y sus consecuencias - Mt 5,17-37

Sirach dice: cada persona debe elegir entre la vida y la muerte ... y lo que elija se le dará. Las elecciones que hacemos a diario tienen valor de vida o muerte. Todos los días optamos en una dirección u otra.

Todos tenemos razones para elegir lo que elegimos.
A veces buscamos aprobación y aceptación, deseando encajar y ser apreciados. Elegimos en función de los costos, beneficios y riesgos involucrados. A veces podemos simplemente rendirnos y negarnos a elegir. A veces elegimos poder, control o seguridad.

A menudo elegimos por autoprotección o por ser más felices. También podríamos elegir hacer sentir mal a otro e intentar vengarnos de alguien; o más positivamente, podemos optar por hacer las paces y vivir en paz.

El reflexionar sobre nuestra experiencia al tomar decisiones nos lleva de regreso a nuestra lectura de Sirach.
Allí se nos sugiere que para nuestro bien, hay que tomar una decisión fundamental: la elección entre la vida y la muerte.
¿Dónde pasaré la eternidad?, pues, la elección que realmente importa al final es entre la vida y la muerte.
Este criterio final debería afectar a todas las demás opciones. o como se dice en Mc 8, 36;
¿De qué le sirve a una persona ganar el mundo entero y perder el alma?

Llevando esto a un nivel cotidiano: ¿podría describirse mi estilo de vida diaria como vivificante?
¿Elijo ayudar a mantener y nutrir mi vida y la de los demás? ¿O elijo mermar o ignorar el bien del otro?
¿Intento hacer de nuestro mundo un lugar mejor?

Sirach afirma que podemos guardar los mandamientos si realmente lo queremos.
Si bien Jesús nos establece un estándar muy alto, nos dice que con la confianza y la ayuda de Dios y de su Santo Espíritu
esto no es sólo posible sino que puede ser hasta cotidiano.

Tanto la lectura de Sirach como el Evangelio de hoy
nos invitan a evaluar nuestras formas habituales de elección y elegir siempre lo mejor: lo que viene de Dios.

El Sermón del Monte de Mt 5, 1-12 ofrece altos ideales morales, no un conjunto de mandamientos a cumplir.
Jesús prohíbe no solo el asesinato sino también formas menores de dañar a otros.
La importancia del perdón es tan grande que viene antes de los deberes estrictamente religiosos.
Jesús nos dice "deja tu regalo allí delante del altar y vete; primero a reconciliarte con tu vecino".
Debemos respetar no solo el derecho de las personas a la vida, sino también su derecho a la dignidad, al buen nombre y el respeto propio.

La prohibición de los juramentos no se toma literalmente en los países cristianos, donde los juramentos se toman en los tribunales de justicia.
Pero en una sociedad perfecta caracterizada por la confianza y la verdad,
los juramentos no deberían ser necesarios para reforzar nuestras palabras.

Jesús promovió una atmósfera de apertura y confianza.
Lo que él ofrece como suplemento a la Ley de Moisés es una moralidad de valores sostenidos desde el corazón.

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Lecturas Bíblias en Lenguaje Latinoamericano - TOA - 6to. Domingo

Primera lectura: Sir 15, 16-21

Si tú lo quieres, puedes guardar los mandamientos;
permanecer fiel a ellos es cosa tuya.
El Señor ha puesto delante de ti fuego y agua; extiende la mano a lo que quieras.
Delante del hombre están la muerte y la vida; le será dado lo que él escoja.

Es infinita la sabiduría del Señor; es inmenso su poder y él lo ve todo.
Los ojos del Señor ven con agrado a quienes lo temen;
el Señor conoce todas las obras del hombre.
A nadie le ha mandado ser impío y a nadie le ha dado permiso de pecar.


Salmo Responsorial: Salmo 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 (1b)
Dichoso el hombre de conducta intachable,
que cumple la ley del Señor.
Dichoso el que es fiel sus enseñanzas
y lo busca de todo corazón.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Tú, Señor, has dado tus preceptos
para que se observen exactamente.
Ojalá que mis pasos
se encaminen al cumplimiento
de tus mandamientos.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Favorece a tu siervo
para que viva y observe tus palabras.
Abreme los ojos
para ver las maravillas de tu voluntad.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
y yo lo seguiré con cuidado.
Enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor. 

Segunda lectura: 1 Co 2, 6-10
Hermanos: Es cierto que a los adultos en la fe les predicamos la sabiduría,
pero no la sabiduría de este mundo ni la de aquellos que dominan al mundo, los cuales van a quedar aniquilados.
Por el contrario, predicamos una sabiduría divina, misteriosa,
que ha permanecido oculta y que fue prevista por Dios desde antes de los siglos,
para conducirnos a la gloria. Ninguno de los que dominan este mundo la conoció,
porque, de haberla conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.

Pero lo que nosotros predicamos es, como dice la Escritura,
que lo que Dios ha preparado para los que lo aman, ni el ojo lo ha visto, ni el oído lo ha escuchado,
ni la mente del hombre pudo siquiera haberlo imaginado.
A nosotros, en cambio, Dios nos lo ha revelado por el Espíritu que conoce perfectamente todo,
hasta lo más profundo de Dios.

Aclamación antes del Evangelio: Cfr Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
R. Aleluya. 

Evangelio: Mt 5, 20-22. 27-28. 33-37
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“No crean que he venido a abolir la ley o los profetas;
no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud.

Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra,
que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.
Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores
y enseñe eso a los hombres,
 será el menor en el Reino de los cielos;
pero el que los cumpla y los enseñe,
será grande en el Reino de los cielos.
Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal;
el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos,
porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.
Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti,
porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.

También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio;
pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima,
expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento.
Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios;
ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no.
Lo que se diga de más, viene del maligno’’.

O bien: Mt 5, 20-22. 27-28. 33-37
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos,
ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento.
Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios;
ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no.
Lo que se diga de más, viene del maligno’’.

TOA - 5to Domingo - Que brille tu luz - Mt 5,13-16


En la India, cuando dos personas se encuentra, en vez de estrecharse las manos tienen la costumbre de unir sus manos e inclinarse frente al otro, es un gesto significativo y de gran respeto. Es una buen modo de contrarrestar el puño cerrado, que menciona hoy Isaías. Las manos unidas, denotan generosidad y respeto, hasta se podría decir que hay  disposición para orar con y por los demás. Si dejamos que nuestra vida sea moldeada por tales actitudes, entonces nuestra luz "brillará en las tinieblas". Jesús es aún más enfático cuando dice: "Tu luz debe brillar delante de los demás, para que viendo tus buenas obras, Puede dar la alabanza a su Padre que está en el cielo."

Hay una aparente contradicción en el dicho "hacer que tu luz brille" y el hecho de que Jesús pasó la mayor parte de su corta vida en la oscuridad de la remota aldea de Nazaret. Incluso tuvo tan poca influencia que los habitantes se negaron a verlo como otra cosa que no sea el carpintero, el hijo de José y María. San Marcos añade que Jesús mismo se asombró de su incredulidad; por eso,  él no pudo hacer ningún milagro allí debido a esa falta de fe, (Mc 6, 5). ¡qué tan coherente es Jesús, al decir que no esconda mi luz bajo una tina, cuando él vivía tan calladamente en Nazaret! Este mensaje no es fácil de desentrañar. 

Antes de comenzar su ministerio público, lo que Jesús vivió fue el heroísmo de la rutina ordinaria, a menudo aburrida, eso requiere su propia clase de coraje. Su vida en Nazaret estaba compuesta de trabajo y oración, sólo sus vecinos más cercanos fueron testigos de todo.

Lo que distingue a Jesús del resto de nosotros es su capacidad de permanecer en Dios, de anclar firmemente toda su vida en el Padre, de dejar que la Providencia sea la fuerza guía de su vida. Él lo dicen en Jn 5, 19: "El Hijo sólo puede hacer lo que ve al Padre, y todo lo que el Padre hace, el Hijo también lo hace".

Esta íntima unión con Dios no es algo que podemos ganar por nosotros mismos. Es el milagro de Dios, es la acción de Dios. Es como la parábola de la semilla que el granjero arroja en su campo. Noche y día, dormido o despierto, la semilla germina, brota, crece. El ocultamiento, se podría incluso decir, cómo la manera en que la gloria de Dios se revela en el El ocultamiento, es entonces, la manera en que la gloria de Dios se revela en el mundo. Despacio, silenciosa, poco a poco.

Para el pueblo de Nazaret, Jesús será sólo el hijo del carpintero; Sólo a través de la resurrección su verdadera identidad fue revelada a sus discípulos elegidos y al mundo.

A decir de San Juan de la Cruz, muchos de los grandes santos, también se esforzaron por permanecer siempre cerca de Dios, en "espera amorosa y atenta".
Esta frase también muestra la espiritualidad de la gran santa carmelita, Teresa de Lisieux, que murió a los 24 años, después de sólo 9 años en el convento. Muy pocas personas sabían de su existencia. Según su hermana, Pauline, varias de las otras monjas incluso pensaron que Teresa había venido al Carmel aparentemente para divertirse. Sin embargo, en menos de treinta años había sido canonizada santa. Dos años después, Teresa Martín, que nunca había abandonado el convento, fue proclamada Patrona de las Misiones Extranjeras.

¿Cómo se llegó a esto? Impresionado por la afirmación de San Pablo de que hay tres virtudes que soportan (la fe, la esperanza y el amor) ... y la mayor de ellas es el amor, Teresa vio su misión en la vida. "En el corazón de la Iglesia", dijo, "yo seré amor". Y de su tranquila vida en su convento, la gloria de Dios debía ser revelada de una manera especial al mundo.

Oración:
Dios nuestro, cuida a tu familia con incansable bondad,
y, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza,
defiéndela siempre con tu protección.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.


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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - 5to Domingo TOA

Primera lectura: Is 58, 7-10
Esto dice el Señor: "Comparte tu pan con el hambriento,
abre tu casa al pobre sin techo, viste al desnudo
y no des la espalda a tu propio hermano.

Entonces surgirá tu luz como la aurora
y cicatrizarán de prisa tus heridas;
te abrirá camino la justicia
y la gloria del Señor cerrará tu marcha.

Entonces clamarás al Señor y él te responderá;
lo llamarás y él te dirá: 'Aquí estoy'.

Cuando renuncies a oprimir a los demás
y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva;
cuando compartas tu pan con el hambriento
y sacies la necesidad humillado,
brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía''.

Salmo Responsorial: Salmo 111, 4-5. 6-7. 8a y 9
R. (4a) El justo brilla como una luz en las tinieblas.
Quien es justo, clemente y compasivo. como una luz en las tinieblas brilla.
Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente jamás se desvairán.
R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.
El justo no vacilará; vivirá su recuerdo para siempre.
No temerá malas noticias, porque en el Señor vive confiadamente.
R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.
Firme está y sin temor s corazón. Al pobre da limosna,
obra siempre conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria.
R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.

Segunda lectura: 1 Co 2, 1-5
Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.

Aclamación antes del Evangelio: Jn 8, 12b
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
R. Aleluya.

Evangelio: Mt 5, 13-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos''.