domingo, 6 de septiembre de 2020

TOA - 7mo. Domingo - Una ética del Amor Activo - Mt 5, 38-48

Algunos cristianos gustan retratar a Dios como un ojo siempre vigilante. O un dedo levantado siempre advirtiendo. Muchos amenazan: "Dios siempre te ve y te va a castigar". Haciéndose eco de los sentimientos de Job, que se sentía oprimido pensando que Dios juzgaba sus faltas en todo momento y por eso lo castigaba. "¿Nunca quitarás tus ojos de mí?" se quejaba Job (Job 7:19).

Quizás muchos de nosotros nos centramos demasiado en las advertencias que olvidamos buscar suficiente estímulo práctico para amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.  "Sé santo, porque yo, el Señor tu Dios, soy santo", dice la primera lectura.

El principio de "ojo por ojo", no era una práctica tan bárbara en su origen. Estaba destinado a ayudar a las personas a ejercer cierta moderación hacia sus enemigos derrotados. Se conocía como la Ley de reciprocidad en la represalia y pone límites al nivel de venganza que podría tomarse por una lesión. De lo contrario, la guerra total sin restricciones podría extenderse por todo el mundo. Si no hay límites para la venganza, podríamos ver el colapso de la civilización y la muerte de todos. Hay un colapso de la cohesión en algunas partes de nuestro mundo, con la consiguiente inestabilidad e inundaciones de refugiados.

Incluso los primeros cristianos podrían ser pendencieros, algunos del lado de Pablo y otros de Apolos, etc. Pero esas tensiones, una vez curadas, pueden agudizar el enfoque de una comunidad. Llevaron a las personas de regreso a la oración, al diálogo y a un nuevo tipo de unidad. "Como el Señor te ha perdonado", dice San Pablo, "ponte el amor que une todo en perfecta armonía. Y deja que la paz de Cristo gobierne en tus corazones ".

Los pensadores anteriores a Jesús habían declarado el principio de no hacer a los demás lo que tú no quisieras que te hicieran a ti. Esa es quizás la ley básica que subyace a todos los modales y la cortesía. Pero Jesús lo pone más positivamente. En realidad, debemos HACER cosas por los demás ... Existe la historia del hombre que apareció en la puerta del cielo pidiendo entrada. Cuando San Pedro le preguntó por qué debería dejarlo entrar, el hombre respondió: "mis manos están limpias". "Sí", respondió Pedro, "¡pero están vacías!". La ética cristiana es la de un amor en acción, activo, que hace el bien.

La misericordia es el don excepcional de Dios, incluso del "Dios del Antiguo Testamento", que muchos imaginan como predominantemente duro y punitivo. El Salmo 102 enfatiza que Dios no es un juez sombrío, que busca condenar. Más bien, "El Señor es compasión y amor, lento para la ira y rico en misericordia". Nuestro Señor Salvador se preocupa solo por eliminar nuestros pecados y hacernos uno con él.
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Lectura Bíblica en Lenguaje Latinoamericano - Domingo 7mo. - TOA

Primera lectura: Lv 19, 1-2. 17-18
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: “Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: ‘Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo.

No odies a tu hermano ni en lo secreto de tu corazón. Trata de corregirlo, para que no cargues tú con su pecado.
No te vengues ni guardes rencor a los hijos de tu pueblo. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor’ ”.

Salmo Responsorial: Salmo 102, 1-2. 3-4. 8 y 10. 12-13 (8a)

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar.
No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos;
como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Segunda lectura: 1 Co 3, 16-23
Hermanos: ¿No saben ustedes que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
Quien destruye el templo de Dios, será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo.

Que nadie se engañe: si alguno de ustedes se tiene a sí mismo por sabio según los criterios de este mundo,
que se haga ignorante para llegar a ser verdaderamente sabio.
Porque la sabiduría de este mundo es ignorancia ante Dios, como dice la Escritura:
Dios hace que los sabios caigan en la trampa de su propia astucia.
También dice: El Señor conoce los pensamientos de los sabios y los tiene por vanos.

Así pues, que nadie se gloríe de pertenecer a ningún hombre, ya que todo les pertenece a ustedes:
Pablo, Apolo y Pedro, el mundo, la vida y la muerte, lo presente y lo futuro: todo es de ustedes; ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.

Aclamación antes del Evangelio: 1 Jn 2, 5
R. Aleluya, aleluya.
En aquel que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado a su plenitud.
R. Aleluya.


Evangelio: Mt 5, 38-48
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Han oído que se dijo:
Ojo por ojo, diente por diente;
pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo.
Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda;
al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto.
Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil.
Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda.

Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.
Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos,
hagan el bien a los que los odian
y rueguen por los que los persiguen y calumnian,
para que sean hijos de su Padre celestial,
que hace salir su sol sobre los buenos y los malos,
y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen?
¿No hacen eso mismo los publicanos?
Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario?
¿No hacen eso mismo los paganos?
Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto’’.

TOA - 6to. Domingo - Nuestras elecciones y sus consecuencias - Mt 5,17-37

Sirach dice: cada persona debe elegir entre la vida y la muerte ... y lo que elija se le dará. Las elecciones que hacemos a diario tienen valor de vida o muerte. Todos los días optamos en una dirección u otra.

Todos tenemos razones para elegir lo que elegimos.
A veces buscamos aprobación y aceptación, deseando encajar y ser apreciados. Elegimos en función de los costos, beneficios y riesgos involucrados. A veces podemos simplemente rendirnos y negarnos a elegir. A veces elegimos poder, control o seguridad.

A menudo elegimos por autoprotección o por ser más felices. También podríamos elegir hacer sentir mal a otro e intentar vengarnos de alguien; o más positivamente, podemos optar por hacer las paces y vivir en paz.

El reflexionar sobre nuestra experiencia al tomar decisiones nos lleva de regreso a nuestra lectura de Sirach.
Allí se nos sugiere que para nuestro bien, hay que tomar una decisión fundamental: la elección entre la vida y la muerte.
¿Dónde pasaré la eternidad?, pues, la elección que realmente importa al final es entre la vida y la muerte.
Este criterio final debería afectar a todas las demás opciones. o como se dice en Mc 8, 36;
¿De qué le sirve a una persona ganar el mundo entero y perder el alma?

Llevando esto a un nivel cotidiano: ¿podría describirse mi estilo de vida diaria como vivificante?
¿Elijo ayudar a mantener y nutrir mi vida y la de los demás? ¿O elijo mermar o ignorar el bien del otro?
¿Intento hacer de nuestro mundo un lugar mejor?

Sirach afirma que podemos guardar los mandamientos si realmente lo queremos.
Si bien Jesús nos establece un estándar muy alto, nos dice que con la confianza y la ayuda de Dios y de su Santo Espíritu
esto no es sólo posible sino que puede ser hasta cotidiano.

Tanto la lectura de Sirach como el Evangelio de hoy
nos invitan a evaluar nuestras formas habituales de elección y elegir siempre lo mejor: lo que viene de Dios.

El Sermón del Monte de Mt 5, 1-12 ofrece altos ideales morales, no un conjunto de mandamientos a cumplir.
Jesús prohíbe no solo el asesinato sino también formas menores de dañar a otros.
La importancia del perdón es tan grande que viene antes de los deberes estrictamente religiosos.
Jesús nos dice "deja tu regalo allí delante del altar y vete; primero a reconciliarte con tu vecino".
Debemos respetar no solo el derecho de las personas a la vida, sino también su derecho a la dignidad, al buen nombre y el respeto propio.

La prohibición de los juramentos no se toma literalmente en los países cristianos, donde los juramentos se toman en los tribunales de justicia.
Pero en una sociedad perfecta caracterizada por la confianza y la verdad,
los juramentos no deberían ser necesarios para reforzar nuestras palabras.

Jesús promovió una atmósfera de apertura y confianza.
Lo que él ofrece como suplemento a la Ley de Moisés es una moralidad de valores sostenidos desde el corazón.

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Lecturas Bíblias en Lenguaje Latinoamericano - TOA - 6to. Domingo

Primera lectura: Sir 15, 16-21

Si tú lo quieres, puedes guardar los mandamientos;
permanecer fiel a ellos es cosa tuya.
El Señor ha puesto delante de ti fuego y agua; extiende la mano a lo que quieras.
Delante del hombre están la muerte y la vida; le será dado lo que él escoja.

Es infinita la sabiduría del Señor; es inmenso su poder y él lo ve todo.
Los ojos del Señor ven con agrado a quienes lo temen;
el Señor conoce todas las obras del hombre.
A nadie le ha mandado ser impío y a nadie le ha dado permiso de pecar.


Salmo Responsorial: Salmo 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 (1b)
Dichoso el hombre de conducta intachable,
que cumple la ley del Señor.
Dichoso el que es fiel sus enseñanzas
y lo busca de todo corazón.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Tú, Señor, has dado tus preceptos
para que se observen exactamente.
Ojalá que mis pasos
se encaminen al cumplimiento
de tus mandamientos.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Favorece a tu siervo
para que viva y observe tus palabras.
Abreme los ojos
para ver las maravillas de tu voluntad.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
y yo lo seguiré con cuidado.
Enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor. 

Segunda lectura: 1 Co 2, 6-10
Hermanos: Es cierto que a los adultos en la fe les predicamos la sabiduría,
pero no la sabiduría de este mundo ni la de aquellos que dominan al mundo, los cuales van a quedar aniquilados.
Por el contrario, predicamos una sabiduría divina, misteriosa,
que ha permanecido oculta y que fue prevista por Dios desde antes de los siglos,
para conducirnos a la gloria. Ninguno de los que dominan este mundo la conoció,
porque, de haberla conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.

Pero lo que nosotros predicamos es, como dice la Escritura,
que lo que Dios ha preparado para los que lo aman, ni el ojo lo ha visto, ni el oído lo ha escuchado,
ni la mente del hombre pudo siquiera haberlo imaginado.
A nosotros, en cambio, Dios nos lo ha revelado por el Espíritu que conoce perfectamente todo,
hasta lo más profundo de Dios.

Aclamación antes del Evangelio: Cfr Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
R. Aleluya. 

Evangelio: Mt 5, 20-22. 27-28. 33-37
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“No crean que he venido a abolir la ley o los profetas;
no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud.

Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra,
que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.
Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores
y enseñe eso a los hombres,
 será el menor en el Reino de los cielos;
pero el que los cumpla y los enseñe,
será grande en el Reino de los cielos.
Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal;
el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos,
porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.
Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti,
porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.

También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio;
pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima,
expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento.
Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios;
ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no.
Lo que se diga de más, viene del maligno’’.

O bien: Mt 5, 20-22. 27-28. 33-37
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos,
ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento.
Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios;
ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no.
Lo que se diga de más, viene del maligno’’.

TOA - 5to Domingo - Que brille tu luz - Mt 5,13-16


En la India, cuando dos personas se encuentra, en vez de estrecharse las manos tienen la costumbre de unir sus manos e inclinarse frente al otro, es un gesto significativo y de gran respeto. Es una buen modo de contrarrestar el puño cerrado, que menciona hoy Isaías. Las manos unidas, denotan generosidad y respeto, hasta se podría decir que hay  disposición para orar con y por los demás. Si dejamos que nuestra vida sea moldeada por tales actitudes, entonces nuestra luz "brillará en las tinieblas". Jesús es aún más enfático cuando dice: "Tu luz debe brillar delante de los demás, para que viendo tus buenas obras, Puede dar la alabanza a su Padre que está en el cielo."

Hay una aparente contradicción en el dicho "hacer que tu luz brille" y el hecho de que Jesús pasó la mayor parte de su corta vida en la oscuridad de la remota aldea de Nazaret. Incluso tuvo tan poca influencia que los habitantes se negaron a verlo como otra cosa que no sea el carpintero, el hijo de José y María. San Marcos añade que Jesús mismo se asombró de su incredulidad; por eso,  él no pudo hacer ningún milagro allí debido a esa falta de fe, (Mc 6, 5). ¡qué tan coherente es Jesús, al decir que no esconda mi luz bajo una tina, cuando él vivía tan calladamente en Nazaret! Este mensaje no es fácil de desentrañar. 

Antes de comenzar su ministerio público, lo que Jesús vivió fue el heroísmo de la rutina ordinaria, a menudo aburrida, eso requiere su propia clase de coraje. Su vida en Nazaret estaba compuesta de trabajo y oración, sólo sus vecinos más cercanos fueron testigos de todo.

Lo que distingue a Jesús del resto de nosotros es su capacidad de permanecer en Dios, de anclar firmemente toda su vida en el Padre, de dejar que la Providencia sea la fuerza guía de su vida. Él lo dicen en Jn 5, 19: "El Hijo sólo puede hacer lo que ve al Padre, y todo lo que el Padre hace, el Hijo también lo hace".

Esta íntima unión con Dios no es algo que podemos ganar por nosotros mismos. Es el milagro de Dios, es la acción de Dios. Es como la parábola de la semilla que el granjero arroja en su campo. Noche y día, dormido o despierto, la semilla germina, brota, crece. El ocultamiento, se podría incluso decir, cómo la manera en que la gloria de Dios se revela en el El ocultamiento, es entonces, la manera en que la gloria de Dios se revela en el mundo. Despacio, silenciosa, poco a poco.

Para el pueblo de Nazaret, Jesús será sólo el hijo del carpintero; Sólo a través de la resurrección su verdadera identidad fue revelada a sus discípulos elegidos y al mundo.

A decir de San Juan de la Cruz, muchos de los grandes santos, también se esforzaron por permanecer siempre cerca de Dios, en "espera amorosa y atenta".
Esta frase también muestra la espiritualidad de la gran santa carmelita, Teresa de Lisieux, que murió a los 24 años, después de sólo 9 años en el convento. Muy pocas personas sabían de su existencia. Según su hermana, Pauline, varias de las otras monjas incluso pensaron que Teresa había venido al Carmel aparentemente para divertirse. Sin embargo, en menos de treinta años había sido canonizada santa. Dos años después, Teresa Martín, que nunca había abandonado el convento, fue proclamada Patrona de las Misiones Extranjeras.

¿Cómo se llegó a esto? Impresionado por la afirmación de San Pablo de que hay tres virtudes que soportan (la fe, la esperanza y el amor) ... y la mayor de ellas es el amor, Teresa vio su misión en la vida. "En el corazón de la Iglesia", dijo, "yo seré amor". Y de su tranquila vida en su convento, la gloria de Dios debía ser revelada de una manera especial al mundo.

Oración:
Dios nuestro, cuida a tu familia con incansable bondad,
y, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza,
defiéndela siempre con tu protección.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.


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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - 5to Domingo TOA

Primera lectura: Is 58, 7-10
Esto dice el Señor: "Comparte tu pan con el hambriento,
abre tu casa al pobre sin techo, viste al desnudo
y no des la espalda a tu propio hermano.

Entonces surgirá tu luz como la aurora
y cicatrizarán de prisa tus heridas;
te abrirá camino la justicia
y la gloria del Señor cerrará tu marcha.

Entonces clamarás al Señor y él te responderá;
lo llamarás y él te dirá: 'Aquí estoy'.

Cuando renuncies a oprimir a los demás
y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva;
cuando compartas tu pan con el hambriento
y sacies la necesidad humillado,
brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía''.

Salmo Responsorial: Salmo 111, 4-5. 6-7. 8a y 9
R. (4a) El justo brilla como una luz en las tinieblas.
Quien es justo, clemente y compasivo. como una luz en las tinieblas brilla.
Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente jamás se desvairán.
R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.
El justo no vacilará; vivirá su recuerdo para siempre.
No temerá malas noticias, porque en el Señor vive confiadamente.
R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.
Firme está y sin temor s corazón. Al pobre da limosna,
obra siempre conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria.
R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.

Segunda lectura: 1 Co 2, 1-5
Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.

Aclamación antes del Evangelio: Jn 8, 12b
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
R. Aleluya.

Evangelio: Mt 5, 13-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos''.

TOA - 4to Domingo - Actitudes felices de Bienaventuranza - Mt 5, 1-12a


Jesucristo no era sólo el Hijo de Dios, sino que también tenía un ojo maravilloso para la belleza de la naturaleza. La belleza de sus palabras en vez de la ocasión se ajustaba adecuadamente a la belleza de su entorno. Lo que dijo en el monte de las Bienaventuranzas fue extraordinario y radical. Cómo sus oyentes reaccionaron entonces, no tengo ni idea. Imagínese a un padre o a una madre dando esta lista de consejos a su hijo o hija de dieciocho años mientras salen a tratar de ser algo en el mundo moderno.

Si ellos sugirieran que las actitudes a seguir eran las siguientes, vivir en la pobreza, ser gentil, ser activista de derechos humanos y la paz, etc., sus hijos podrían pensar que sus padres se volvieron locos. Si fueran pobres de espíritu, sin depender de otros para seguir adelante, en especial de gente con influencia, no irían muy lejos. Cuántas veces nos han dicho: "No es lo que sabes, pero a quien conoces lo que cuenta." Cualquier cosa que la dulzura o la mansedumbre pueda lograr, no te ayudará a subir la escalera del éxito en la compañía. Para hacerlo se necesita ser insistente y agresivo y puede que hasta sea necesario ser despiadado también.

Sabemos bien lo que les sucede a los que "tienen hambre y sed de justicia". La historia está llena de esos casos. Terminan, como San Pablo o Andrei Sakharov, en la celda de una prisión. Pocos son como Nelson Mandela que terminan convertidos en presidente después de veintiocho años en la cárcel. La mayoría termina en una tumba de prisión sin marcar, desconocidos y olvidados. Las actitudes que Cristo enumerada en su sermón son exactamente lo contrario de lo que el mundo exige para el éxito.  San Pablo dice: "Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los insignificantes y despreciados del mundo para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios".

Hoy en día hablamos mucho de "católicos practicantes". Hemos reducido la práctica, a un solo artículo solitario, y uno que no es demasiado exigente: la asistencia a la misa dominical. Cristo no estableció un código moral porque probablemente sabía que éramos buenos en observarlos, en cambio, nos señaló las actitudes necesarias para entrar en el reino de los cielos.

Estas "actitudes felices" son la carta de entrada al reino. Son ideales y como todos los ideales son casi inalcanzables. ¿entonces, cuál es su importancia? Son los límites a los que apuntamos y con los que medimos nuestras normas. Afortunadamente para nosotros, la historia arroja raros ejemplos de personas que encarnan una u otra de estas bienaventuranzas, como un San Columbano, un San Francisco de Asís o una Madre Teresa de Calcuta.

Hay muchos otros de los cuales no sabemos nada acerca de "cuyos actos piadosos no han fracasado". Como dice San Pablo: por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús, a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra redención".

Oración:
Señor y Dios nuestro,
concédenos honrarte con todo el corazón
y amar a todos con amor verdadero.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
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IV Domingo Ordinario Ciclo A

Primera lectura: Sof 2, 3; 3, 12-13
Busquen al Señor, ustedes los humildes de la tierra,
los que cumplen los mandamientos de Dios.

Busquen la justicia, busquen la humildad.
Quizá puedan así quedar a cubierto el día de la ira del Señor.

"Aquel día, dice el Señor, yo dejaré en medio de ti, pueblo mío,
un puñado de gente pobre y humilde.

Este resto de Israel confiará en el nombre del Señor.
No cometerá maldades ni dirá mentiras;
no se hallará en su boca una lengua embustera.
Permanecerán tranquilos y descansarán sin que nadie los moleste".

Salmo Responsorial: Salmo 145, 7. 8-9a. 9-bc-10
R. (Mt 5, 3) Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido;
él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo.
R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado.
Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado.
R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo.
Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.
R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Segunda lectura: 1 Co 1, 26-31
Hermanos: Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por Dios, no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los criterios humanos. Pues Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los insignificantes y despreciados del mundo, es decir, a los que no valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios.

En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús, a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra redención. Por lo tanto, como dice la Escritura: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.

Aclamación antes del Evangelio: Mt 5, 12a 

Aleluya, aleluya.
Alégrense y salten de contento,
porque su premio será grande en los cielos.
R. Aleluya.

Evangelio: Mt 5, 1-12a
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:

"Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos".

TOA - 3er Domingo - Abandona tus viejos pecados - Mt 4, 12-23


El evangelio de hoy relata el comienzo del ministerio público de Jesús. John había sido arrestado, y ese parecía ser el final de su aporte al vital avivamiento religioso de Israel. En vez de ir a Nazaret, en lugar de ir a casa, Jesús fue a Cafarnaum. El Nuevo reto comenzaba y ya estaba en camino.

Este pasaje trae las poderosas palabras con que el profeta describió lo que sucedería al comienzo ministerial del Mesías, "El pueblo que andaba en tinieblas ha visto una gran luz, y para los que vivían en una tierra donde la muerte echó su sombra, una luz ha brillado". Más tarde, Jesús se referiría a sí mismo como la luz del mundo; al enviar a sus apóstoles, les diría que ellos también debían ser luz para el mundo.

La palabra "vocación" que era exclusive para sacerdotes y religiosos hoy se ha devuelto a los laicos, y cada vez más personas bautizadas se sienten llamadas a una tarea para Jesús.

Ahora entendemos que no recorremos el camino cristiano por defecto o casualidad, sino porque Dios me ha elegido. Hoy nos llama y nos manda como a sus primeros discípulos: "Te he llamado por tu nombre; Tú eres mío.” Tú no me elegiste; soy Yo quien los elegí, y los he mandad para que vayan y den fruto, un fruto que permanecerá.”

Si la Buena Nueva es para cada persona de hoy, entonces, yo también debo ser Buena Noticia para la gente de hoy.

"Abandona tus pecados y vuelve a Dios, porque el reino de Dios está cerca". 

Hay una historia sobre los modelos de la famosa pintura de Leonardo da Vinci de la Última Cena.

Leonardo buscó siempre el modelo ideal para cada personaje.
Comenzó con un joven de buen aspecto y lleno de vitalidad; lo eligió como el modelo perfecto para Jesús, luego siguió con otros modelos para cada uno de los apóstoles.

El trabajo tomó mucho tiempo y dejó a Judas para el final, no encontraba a quién lo represente. Entonces vió un vagabundo dormido, pensó: "ese pobre hombre hasta vendería su alma por dinero. Lo convenció y lo llevó a su estudio.

Conforme el trabajo progresaba, ambos se dieron cuenta de lo mismo: ¡Este hombre había estado antes en el mismo studio, es el que había a Jesús! Se había extraviado, se había perdido, y ahora vivía en la calle. Que gran conmoción para Da Vinci, y un chispazo que inició la conversión para el hombre.

 Hoy caminamos en un nuevo tipo de oscuridad,
caminamos en una cultura con convicciones escasas y débilmente expresadas, donde los valores influyen poco en el corazón de las personas.

Es una condición extraña y difícil que ha demostrado ser hostil a la fe cristiana y al compromise de largo plazo.

Es aquí donde nos toca brillar,
convertirnos constantemente para invitar a la conversión.

Sal 95, 1.6
"Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra.
En su presencia hay esplendor y majestad,
en su santuario, poder y hermosura."


Oración
Dios todopoderoso y eterno,
ordena nuestra vida según tu voluntad
para que, en el nombre de tu Hijo amado,
podamos dar con abundancia frutos de buenas obras.
Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.



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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano, 3er Domingo TOA

Primera lectura: Is 8, 23b–9, 3
En otro tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí;
pero en el futuro llenará de gloria el camino del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos.

El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz;
sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció.

Engrandeciste a tu pueblo e hiciste grande su alegría.
Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar,
como se alegran al repartirse el botín.

Porque tú quebrantaste su pesado yugo,
la barra que oprimía sus hombros
y el cetro de su tirano, como en el día de Madián.

Salmo Responsorial: Salmo 26, 1. 4. 13-14 (1a)
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar?
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
Lo único que pido, lo único que busco es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia.
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
La bondad del Señor espero ver en esta misma vida.
Armate de valor y fortaleza y en el Señor confía.
R. El Señor es mi luz y mi salvación.

Segunda lectura_ 1 Co 1, 10-13. 17
Hermanos: Los exhorto, en nombre de nuestro Señor Jesucristo,
a que todos vivan en concordia y no haya divisiones entre ustedes,
a que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar.

Me he enterado, hermanos, por algunos servidores de Cloe, de que hay discordia entre ustedes.
Les digo esto, porque cada uno de ustedes ha tomado partido, diciendo:
“Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Pedro, yo de Cristo”.
¿Acaso Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes?
¿O han sido bautizados ustedes en nombre de Pablo?

Por lo demás, no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio,
y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.

Aclamación antes del Evangelio: Mt 4, 23
R.
Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino
y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo.
R. Aleluya.


Evangelio: Mt 4, 12-23
Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret,
se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:
"Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció."


Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo:
“Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”.

Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea,
vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés,
los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores.
Jesús les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres”.
Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo,
que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también.
Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.

Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios
y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.
Palabra del Señor.

O bien: Mt 4, 12-17
Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm,
junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:
Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció. 


Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo:
“Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”.





TOA - 2do. Domingo - Haciendo nuestro propio balance - Jn 1, 29-34

Las lecturas de hoy nos traen dos puntos para reflexionar: 

- Primero: la dramática y urgente invitación de San Juan a contemplar al Cordero de Dios; 

- Segundo: nos invitan a hacer un balance personal. 
¿A dónde vamos?
¿qué resoluciones podrían elevar la calidad de nuestra vida?
¿Qué es lo que en verdad quiero para mí y para los otros?

El Bautista nos insta a preguntarnos:
¿qué es lo que verdaderamente deseamos? 

Luego, nos invita a reajustar nuestras vidas. 

San Pablo nos recuerda que estamos "llamados a ser santos en unión con todos los que en todo lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo".

Un balance honesto puede revelar los motivos interesados y egoístas que a menudo dirigen nuestras vidas. 
Si verdaderamente queremos elevarnos por encima de estos motivos necesitamos apoyarnos en alguien más grande que nosotros, necesitamos apoyarnos en el Dios que cuida de nosotros y de toda la comunidad humana. 

¿En realidad queremos escuchar el llamado de Juan a restaurar lo que está roto, y más aún, el llamado de Jesús para traer luz al mundo? ¿Cómo podemos cooperar para detener el egoísmo, la injusticia y el pecado en el mundo?

Éstas y otra preguntas nos hacen ver que hacer nuestro balance es y siempre será difícil, el malignos nos hará pensar muchas veces que es mejor no hacerlo porque no tiene sentido o no cambiará nada. 

El balance personal nos confronta con lo que queremos ser, lo que somos y lo que debemos ser a la luz del Evangelio. 

Nos invita especialmente a no ir a la deriva junto con el mal de este mundo, tomando la línea de menor resistencia.

El discipulado es urgente y costoso, pero también es posible. 
Es el camino hacia la alegría, al gozo y a la paz. Es el cumplimiento de lo que nuestra alma anhela desde lo más profundo. 

Si escuchamos en verdad la llamada del Bautista,
nuestra respuesta será hacer un balance que va hacia la raíz de nuestro ser, desde nuestra bondad, desde nuestro gozo. 

Este balance personal puede incluso revelarnos la verdad, esa que siempre nos hace libres.
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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano, TOA, 2da Semana

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 49, 3. 5-6 Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación

El Señor me dijo: «Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso».
Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo,
para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel
—tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza—:

«Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob
y conviertas a los supervivientes de Israel;
te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».
Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 39, 2 y 4ab, 7-8a. 8b-9. 10 (R.: 8a y 9a)

Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy».
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Como está escrito en mi libro: «Para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

He proclamado tu salvación ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

SEGUNDA LECTURA

Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 1-3
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesús sean con vosotros

Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios,
y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto,
a los consagrados por Cristo Jesús, a los santos que él llamó
y a todos los demás que en cualquier lugar
invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros.

Palabra de Dios.

Aleluya Jn 1, 14. 12b
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
A cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios.

 

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 29-34 
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Éste es aquel de quien yo dije:
"Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí,
porque existía antes que yo".

 Yo no lo conocía,
pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu
que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.

Yo no lo conocía,
pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
"Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él,
ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo".

Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios».

Palabra del Señor.

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TOA - 1er. Domingo - Fiesta del Bautismo del Señor - Mt 3, 13–17

Leamos:
Is 42,1-4.6-7: Miren a mi siervo, a quien prefiero
Salmo responsorial 28: El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hch 10,34-38: Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo
Mt 3,13-17: Apenas se bautizó Jesús, vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre él.

Primera lectura: Is 42, 1-4. 6-7

Esto dice el Señor: “Miren a mi siervo, a quien sostengo,
a mi elegido, en quien tengo mis complacencias.
En él he puesto mi espíritu para que haga brillar la justicia sobre las naciones.

No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles;
no romperá la caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún humea.
Promoverá con firmeza la justicia, no titubeará ni se doblegará
hasta haber establecido el derecho sobre la tierra
y hasta que las islas escuchen su enseñanza.

Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación,
te llamé, te tomé de la mano, te he formado
y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la prisión
y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”.


Salmo Responsorial: Salmo 28, 1a y 2. 3ac-4. 3b y 9b-10 (11b)
Hijos de Dios, glorifiquen al Señor, denle la gloria que merece.
Postrados en su templo santo, alabemos al Señor.
R. Te alabamos, Señor.

La voz del Señor se deja oír sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es poderosa, la voz del Señor es imponente. 
R. Te alabamos, Señor.

El Dios de majestad hizo sonar el trueno de su voz.
El Señor se manifestó sobre las aguas desde su trono eterno.
R. Te alabamos, Señor.

Segunda lectura: Hch 10, 34-38
En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa, con estas palabras: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere. Él envió su palabra a los hijos de Israel, para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos.

Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.

Aclamación antes del Evangelio: Mc 9, 7
R. Aleluya, aleluya.
Se abrió el cielo y resonó la voz del Padre, que decía: “Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”.
R. Aleluya.

Evangelio: Mt 3, 13-17
En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo: “Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?” Jesús le respondió: “Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere”. Entonces Juan accedió a bautizarlo.

Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre él en forma de paloma y oyó una voz que decía desde el cielo: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”.
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Reflexionemos:
Luego de estos días de alegría y mucha energía del Adviento y la Navidad, comenzamos de nuevo el tiempo ordinario. Comenzamos el desafío de ser personas extraordinarias en medio de las cosas ordinarias. Nos toca continuar siendo el reflejo constante de la luz de todas las luces: Jesucristo Emmanuel. Como comunidad de creyentes celebramos en nuestra liturgia el bautismo de Jesús. Renovamos también nuestro bautismo y pertenencia a su proyecto de vida. El bautismo de Jesús es un momento de gracia especial en nuestra historia de salvación. No sólo se une a nosotros en nuestro estado pecaminoso, sino que el Padre y el Espíritu se ven, se oyen y están presentes allí, con él.

El profeta Isaías, describe la actitud del siervo de Dios. Los servidores de Yahvé son llamados y fortalecidos por el Espíritu y se les da la misión de hacer presente la actitud que Yahvé tiene para con la humanidad; ser promotores de justicia para todos y anunciar la fuerza que saca al ser humano de la debilidad. 

En los Hechos de los Apóstoles, Lucas afirma que el mensaje de salvación, vivido y anunciado por Jesús de Nazaret, está abierto para todas las razas y pueblos, sin excepción. Cada uno de nosotros necesita encontrar un sentido, propósito y modelo para nuestra vida cristiana.
Por eso, para ser parte de la obra salvífica de Dios debemos: 
a) Cambiar nuestras actitudes y prácticas de vida. 
b) Respetar más a Dios y practicar su justicia y no la nuestra. 
c) Abrirnos a la acción de Dios y abandonar todo egoísmo. 
d) Ir en total libertad al encuentro del otro, porque en ese encuentro siempre se manifiesta Dios.
e) Al estilo de Jesús, debo pasar por la vida “haciendo el bien”, despojado de todo interés egoísta, cambiando constantemente para poder ser testigo de la salvación.

Mateo identifica al verdadero bautizado: Es el obediente a la voluntad del Padre. Cuando Jesús habla con Juan sobre “La justicia plena” se refiere a que el bautismo nos debe llevar a la justicia de Dios a su plenitud, tal y como lo hizo Jesús con sus actitudes y comportamientos, siempre haciendo la voluntad de Dios. Esta seguridad muestra la íntima relación existente entre el Hijo de Dios y el proyecto del Padre.

La obediencia y apertura de Jesús a la acción de Dios afirma su condición de hijo, Jesús es hijo porque obedece y se identifica con el Padre, se hace uno con él. Esta identidad de Jesús de ser Hijo del Padre-Dios se re-afirma cuando: el cielo se abre, desciende el Espíritu y la voz de Dios lo llama su Hijo predilecto. Jesús es hijo al modo del siervo sufriente descrito en Isaías (Is 42,1). Este hijo obediente se mete en nuestra historia y participa en todo de la realidad humana.

En nuestro tiempo, el renovar nuestro bautismo provoca y lleva a abrirnos más a la voluntad de Dios; nos lleva a asumir, como modo normal de vida, el ser hijos de Dios, identificarnos en todo con el Padre y procurar hacer presente con nuestras vidas la justicia y el amor de Dios.

Muchos hemos limitado el bautismo al mero rito religioso, desligándolo de la vida y experiencia de fe de la persona creyente. Hemos olvidado que el bautismo es central y fundamental para el cristiano, porque evoca la vida, la muerte y la resurrección de Cristo y nuestra participación en este misterio.

Hoy como bautizados debemos dar testimonio que Dios actúa en mi vida; me ayuda a vivir en medio de la comunidad promoviendo la solidaridad y la justicia con los más débiles. En ellos actúa Dios, con ellos y por ellos nos salva y libera también a nosotros, nos da la fuerza para vencer al pecado y vivir liberados por Dios. El bautismo debe volver a ser, la entrega generosa a Dios y a los hermanos a ejemplo del mismo Cristo, vivir la vida haciendo siempre el bien.
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Oremos:
Dios Padre nuestro,
que en el bautismo de Jesús lo has proclamado como tu “Hijo muy amado, el predilecto”;
te suplicamos nos cobijes bajo su nombre y nos concedas
conformarnos cada día más cercanamente a su imagen,
haciendo nuestra su Causa
y prosiguiendo su misión de ser “luz de las naciones”
y de “implantar el Derecho en la tierra”.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor…